164 Vinos Valencianos: Monastrell
Vinos Valencianos
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Visita a la bodega Los Frailes en Fontanars dels Alforins

Situada en pleno Valle dels Alforins, se encuentra la bodega Los Frailes en un enclave privilegiado, su situación es magnífica, pues desde el emplazamiento podemos observar los viñedos que conforman esta finca, que desde hace 13 generaciones es propiedad de la familia Velázquez.

Situada en la antigua casa de los frailes Jesuitas, que fueron expulsados de la península en 1767 por Carlos III, la familia Velázquez la adquirió en subasta pública en 1771 y ahí empezó el proyecto que, a punto de cumplir 250 años, es fiel al respeto por el pasado y por supuesto cuidando del entorno y la naturaleza que es la responsable del fruto que cada año se obtiene en la finca.

 


 La finca está rodeada de viñedo, olivo y almendros y cuenta con unas 162 ha. en total. La elaboración del vino se hace totalmente de manera ecológica, las parcelas van desde zonas más altas hasta el centro del valle y cada una está totalmente controlada a través de procesos de agricultura ecológica y biodinámica.

En general es un terreno totalmente agrícola, de secano y con suelos fundamentalmente calizos, aunque las montañas que rodean a las parcelas son suelos de tipo dolomita que durante su erosión han ido transportando sedimentos hacia las laderas y centro del valle, a todo esto hay que destacar una piedra caliza dura que, a diferentes profundidades en cada zona, permite mantener la humedad en el suelo en los periodos de sequía. Y a su vez la textura franco arenoso y pedregosa del suelo la que permite el drenaje del agua cuando llueve en abundancia.


Visitamos la bodega con Miguel Velázquez, enólogo y principal representante de este proyecto familiar, para entenderlo, la mayor parte de la visita la realizamos en el campo, reconociendo algunas de las variedades, que además en esta época del año nos ofrecía una paleta de colores otoñales que nos hacían capaces de reconocer cada una de las variedades. Ya con las hojas agostadas y en el ciclo de la viña en aletargamiento, reconocimos el cultivo de la viña, con variedades más jóvenes como la Moscatel, Sauvignon Blanc, Viognier y Verdil plantadas en espaldera, reconociendo los suelos, con poca labranza y con presencia de abono, que proviene en parte de los propios hollejos de la uva, excrementos de una cabaña de ovejas que se estabulan en invierno y que pastan por la viña y un aporte extra para enriquecer suelos sin usar ningún químico.

Por otra parte también visitamos viñas de más de 25 años en vaso de Monastrell, estas aún conservaban hojas y racimas, pues es variedad más tardía, en esta zona, más baja que la de variedades blancas había mucha más presencia de suelo calizo y con mucha más cantidad que la zona alta anterior.

Respecto a la bodega antigua, aún utilizada para la crianza de vinos, pudimos ver los depósitos subterráneos de cemento y también una zona de vasijas o tinajas enterradas, que ya no se utiliza pero que son la esencia de las bodegas de la zona, donde antiguamente se elaboraba el vino y se conservaba. También hay diversa maquinaria antigua, así como damajuanas y barricas con procesos de fermentación y crianza experimentales.

 

Respecto a la bodega de elaboración, se trata de una nave alta con depósitos de acero inoxidable y un parque de barricas de diferentes tamaños (225 litros hasta 600 litros) y linea de embotellado.

Tras la visita llegó la cata, catamos 3 vinos de los 13 que comercializan, empezamos por el Blanc de Trilogía de 2019, un vino con Sauvignon blanc mayoritariamente que le acompaña un toque de Moscatel de Alejandría, algo  de Viognier y Verdil, con pequeño paso de barrica. Se trata de un vino blanco muy aromático, predominio de cítricos y fruta de hueso y con amplitud en boca y fácil de beber, es también muy gastronómico y destacaría su frescura.

En cuanto a los dos tintos, el Monastrell de Los Frailes destaca por su frescura y cantidad de fruta que nos ofrece, un vino que tras su fermentación alcohólica en acero inoxidable, permanece en depósitos de hormigón donde realiza la maloláctica y se va afinando hasta su embotellado.


 El otro tinto es una selección especial de Monastrell y Syrah con paso por barrica durante al menos 1 año. Se trata del vino Bilogía en el que se combinan las dos uvas teniendo un aporte de fruta y frescura por parte de la Monastrell y mineralidad procedente de la Syrah, esta combinación da lugar a un vino fresco y a la vez amable y redondo, no encontrando apenas notas de la madera en el vino para poderlo disfrutar de manera más natural y con la máxima expresión de las variedades y el terruño.

Aquí terminamos la visita, pero me gustaría destacar que no teníamos tiempo para más, pero es muy interesante conocer el resto de vinos, sobre todo los vinos de parcelas singulares, ahí podemos encontrar Los Frailes Caliza y Dolomitas, con la diferente expresión de la uva Monastrell con suelos extremos de calizas y roca madre y la Los Frailes Rubificado, donde una uva como la Garnacha Tintorera produce vinos de caracter fresco influenciados por suelos calcáreos ricos en óxido de hierro. En otros capítulos hablaremos de estos vinos que son elaborados en pequeñas producciones, respetando al máximo el origen de la materia prima de tan singular parcela.


Terminaré citando el vino dulce natural After 3 de vendimia tardía, 100% monastrell procedente de una parcela que, si el año lo permite y no se estropea la uva, proviene de realizar una vedimia tardía y recogiendo el fruto ya pasificado que luego se fermentará con racimos enteros, obteniendo un vino delicadamente dulce, con notas pasificadas y algo de tanino, nada empalagoso y perfectamente maridable con foie, quesos curados y frutos secos.

En definitiva una visita muy instructiva de la que se puede resumir que el respeto por la naturaleza y el entorno permite obtener unos frutos de los que elaborar vinos francos, frescos, sabrosos y de mucha calidad, perfectamente ensamblados y presentados para gustos de cualquier paladar.

Guia de Rosados de la Comunidad Valenciana 2019 (II)


Seguimos en la segunda entrega de la Guía de vinos Rosados de la Comunidad Valenciana hablando de vinos frescos, con un plantel de diversos coloridos, aromas con explosiones a frutos rojos, notas lácteas y fondos tropicales.

Muy fáciles de beber, algunos son intensos, otros bastante cremosos y envolventes, los espumosos muy finos y absolutamente recomendables para aperitivos y recepciones e incluso sutiles y florales los dulces naturales.

Predominan las variedades Monastrell, Bobal y Garncaha, aunque los toques de Syrah, Pinot Noir y cabernet Sauvignon los hacen todavía más apetecibles al aportarles notas más elegantes, casi todas las elaboraciones son en mosto flor, pero los que luego se ha trabajado con sus lías, parecen vinos mucho más amplios en boca, sin perder frescura.

Espero que disfrutéis de este nuevo y último capítulo con el fin de animaros a buscarlos en cualquier punto de venta especializado, lineal o local de hostelería. El rosado es un vino que tiene dificultades a la hora de encontrarlo fácilmente, pero que siempre ha sido un producto que cualquier bodega lo tiene en su catálogo y por supuesto que están todos los enlaces a las bodegas por si deseáis mayor información al respecto.



Lascala Rosado 2018. Bodegas Vivanza. 50%Monastrell y 50% Syrah. 12'5%.
Color suave violeta érica. Empieza con aromas a frutos rojos y se va notando un fondo a fresas silvestres. En boca es largo y persistente, acidez notable y un final con buenos recuerdos a fruta.

Marina Espumante Rosado.
Bocopa. Monastrell. 10%.
Vino espumoso de color frambuesa con burbuja fina. Destacan los aromas a fruta roja fresca, fondo floral y notas dulzonas. Entrada dulce y fresca, divertidas burbujas muy finas recuerdos en el retronasal a frutas confitadas.

El Miracle 120 2018. Vicente Gandía. Granacha y Shiraz. 12,5%.
Color rosa claro con destellos violetas. Aromas a cerezas, frambuesas y sutiles frutas tropicales. Boca fresca, muy suave, sabroso, final lleno de recuerdos a frutas rojas frescas.

Audientia Rosé 2018. Murviedro. Cabernet Sauvignon. 11'5%
Color rosa  muy pálido. Con muchas notas frescas a cerezas y fondo lácteo es muy aromático. En boca se muestra intenso y fresco, el retronasal tiene notas a frutas rojas y recuerdos especiados.

Rosa Rose 2018
. La Casa de las Vides. Garnacha y Cabernet Sauvignon. 14%.
Color rosado frambuesa y destellos violáceos. Aromas a fruta madura, notas herbáceas y recuerdos lácteos . Entrada intensa, grasa y golosa, tiene sensación en boca de tinto pero con una buena acidez que lo hace fresco, notas maduras en el postgusto y persistentes.

Alagu 2017. MG Wines. Forcallat. 13%.
Color piel de cebolla pálido. La nariz tiene notas como si hubiese pasado por madera, también es curioso porque llevaba un tapón de corcho natural que se ha marcado un poco, (no tiene sensación desagradable, pero se nota), hay un fondo floral. En boca es muy fresco, sensación de amplitud y postgusto bastante largo con retronasal a frutos rojos.

Bassus Dulce 2018. Hispano Suizas. Pinot Noir. 12%.Color rosa claro muy  pálido. Excelentes notas en nariz a pétalos de rosa, lácteos y fresas silvestres. En boca es dulce pero su buena acidez lo hace muy fresco, retrogusto largo y persistente con esas notas florales muy agradables.
 

Ancestral Rosado. Bodegas Vegamar. Espumoso. Merlot. 11%.
Color rosáceo pálido . Unas sutiles notas a frutillos rojos y toques cítricos envuelven los aromas de este vino. En boca tiene una entrada fresca, es petillante, la burbuja es tan fina que te hace cosquillas en el paladar, tiene bastante cremosidad y un postgusto muy cítrico.

Marques del Turia Rosé.
Vicente Gandía. Bobal. 12%.
Color rosa frambuesa vivo. Aromas muy frescos, fresas silvestres y algo de chuches. Entrada amable y fresca con un final muy afrutado.

VID-A Rosado 2018. Bodegas Francisco Gomez. Monastrell y Syrah. 13%.
Color rosa salmón intenso. Notas aromáticas elegantes a frutos rojos, chuches y un fondo  de fruta tropical maduro. En boca es amplio y graso, final fresco y recuerdos a gominolas.

Enterizo Rosado 2018. Coviñas. Bobal. 12%.
Su color es un rosa intenso con tonos violeta. Este vino huele a tienda de golosinas, fresas con nata y plátano maduro. En boca es fresco, tiene buena acidez, su persistencia es larga y el recuerdo es de chicle de fresa.

Sandara Rosado 2018.
Vicente Gandía. Espumoso. Bobal. 7,5%.
Color rosa muy pálido . Fragancia de agua de rosas y cerezas maduras. En boca es equilibrado,dulzón, petillante y con la retronasal que recuerda a las gominolas de frambuesas.

Hoya de Cadenas Rosado 2018
.
Vicente Gandía. Bobal. 12,5%.
El color es un rosa con destellos azulones. Se nota la bobal, hay chuches y fresones, fondo tropical. En boca refrescante, intenso, buena persistencia con recuerdo final a fruta roja confitada.



 
Malvarrosa 2018. Bodega Vall de Xaló. Semi-Dulce. Giró. 10'5%.
Color rosa con tonos anaranjados. Nariz dulzona, notas de sandía madura y golosinas con fina que recuerdan a anisados. En  boca es dulce, voluminoso, con ligera presencia de carbónico, tiene bastante frescura y un final para recordar.

Vall de Xaló 2018. Bodega Vall de Xaló. Giró. 12 %.
Bonito tono a fresa silvestre. Nariz a frutas rojas maduras, notas anisadas muy dulzonas. En boca es fresco y suave y en el paladar da notas amargosas pero agradables, final largo y muy afrutado.

Pla de Lliber Rosado 2018. Bodega Vall de Xaló. Giró. 12%.
Rosado con destellos violáceos. Tiene una combinación de fruta roja fresca y cítricos que lo hacen muy fragante. Buen ataque, fresco y bastante goloso, final afrutado recordando a fruta roja confitada.

Fruto Noble rosado 2018.
Bodegas Francisco Gomez. Monastrell y Syrah. 13%
Vistoso color rosa con tonos anaranjados. Fruta roja madura, notas de chuches y recuerdos minerales. Boca fresca y amplia, final persistente y recuerdos a golosinas, muy bueno.

Añacal rosado 2018. Dominio de la Vega. Bobal. 11,5%.
Rosado con vivo color y destellos azulones. Nariz fresca, a golosinas, plátano y notas mentoladas. En boca es fresco, intenso en el paladar y fácil de beber, destaca un final mentolado.

Vega Infante Rosé 2018. Bodegas Utielanas. Bobal. 12,5 %.
Color rosa rojizo. Intensidad nasal a frutos rojos, los fresones y las grosellas son muy destacadas con un final herbáceo. En boca es cremoso y amplio, tiene un final muy persistente y el retrogusto es super afrutado.

Tierras hermanas: Jumilla

Los vinos del sur de la Comunidad Valenciana están muy marcados por un territorio y clima de las tierras hermanas que conforman la D.O. Jumilla, además compartimos variedades a la hora de elaborarlos. Variedades como la Monastrell y la Garnacha Tintorera conforman el territorio hermano de las provincias de Murcia y Albacete, pertenecientes a la denominación Vinos de Jumilla.

Si bien es cierto que muchas bodegas que pertenecen a estos límites, están llevadas por enólogos valencianos y viceversa, no podemos obviar que compartimos el carácter mediterráneo de los vinos de esta zona sureste de la península.


La Sierra del Carche se encuentra en la província de Murcia y es límite con zona vitivinícola alicantina, de hecho el municipio de Pinoso está a los pies de dicha sierra, haciendo de límite natural entre las dos províncias, pero no seríamos capaces de distinguir el territorio, plagado de espectaculares viñedos viejos de uva Monastrell, donde las D.O.P. Alicante y D.O. Jumilla seguro que comparten bodegas. Los vastos territorios con suelos arenosos, calizos y con presencia pedregosa y un clima seco con pocas precipitaciones, confieren a las cepas un modo de supervivencia duro y que, tiene sus frutos en bayas pequeñas, concentradas, idóneas para vinos de calidad, con carga frutal y madurez, aportando la característica de vinos mediterráneos.

La gastronomía de la zona es rica, muy próxima a tierras manchegas, comparten el Gazpacho Jumillano y la Gachamiga, también hay ricos quesos y ricos arroces (por proximidad a tierras valencianas) como el Arroz con conejo y caracoles. Desde luego que los vinos lo acompañan, tintos y rosados de Monastrell y blancos frescos de Macabeo y Pedro Ximenez.

Muy recomendable es el paisaje de la zona, el Valle del Carche a los pies de la sierra con el mismo nombre, es una zona natural protegida, con un paisaje dominado por flora mediterránea, cultivos de secano como el olivo y la viña, y en la propia sierra, podemos encontrar bosque mediterráneo, con pinos carrascos y monte bajo dominados por romeros. espartos, coscojas y madroños, entre otros.

Una manera ideal de conocer este paisaje es a través del Enoturismo Jumilla, hay bodegas en la zona con un importante catálogo de vinos, actividades de tiempo libre para disfrutar de un entorno natural diferente y acompañado de una gastronomía de interior regada con los fabulosos vinos que producen.

Interesante propuesta visitar la D.O. Jumilla, cercana a nuestra comunidad y que comparte muchas más cosas que nos pueden interesar y hacer disfrutar de jornadas muy divertidas y culturales.