164 Vinos Valencianos: DO Valencia
Vinos Valencianos
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Vicente Gandía presenta Ceràmic Monastrell

Hablar de la utilización de las tinajas de cerámica es remontarse al origen del vino. Estos recipientes se han venido utilizando desde hace más de 3000 años en su elaboración, crianza y transporte. Bodegas Vicente Gandía ha querido volver al origen con una elaboración que recupera la utilización de las tinajas de cerámica en combinación con la crianza en barricas de roble. Se trata del nuevo CERÀMIC MONASTRELL criado en tinaja, elaborado por el prestigioso enólogo Pepe Hidalgo, director técnico de la bodega.

 “El vino y la vid están presentes en mi vida desde que nací. Mi abuelo fue maestro y quizás la figura más importante de la viticultura española y mi padre es, además, de un gran estudioso de la viniviticultura uno de los enólogos más importantes del país. Es por ello que, para mí, es mi profesión, pero también es la mayor afición que tengo. Lo vivo con pasión e ilusión, espero ansioso siempre la vendimia y aún cada día me emociona encontrar la complejidad de un buen vino”. Pepe Hidalgo, director técnico de la bodega.

 

 

Ceràmic, del griego antiguo “Keramiké” (hecho de arcilla) es un vino elaborado con uvas de la variedad Monastrell procedente de viñas viejas situadas en parcelas de estricto secano. Criado durante 11 meses en barricas de tostado medio y afinado en tinajas de cerámica al final de su crianza. La micro oxigenación que permite este material a través de las paredes del recipiente, produce un aporte lento y continuo de oxígeno que preserva y potencia el sabor de la fruta aportando frescura y expresividad mientras que el paso por barrica aporta una gran finura y elegancia a nuestros vinos, a la vez que permite que estos sean muy respetuosos con las características específicas de nuestro terroir.

La utilización de la variedad Monastrell también supone una vuelta a las raíces de la compañía ya que fue una de las primeras variedades que utilizó en sus orígenes a finales del siglo XIX. Se trata de una variedad típica del sureste de España que necesita climas muy cálidos y suelos muy áridos. Con esta uva obtenemos vinos muy potentes y con una gran concentración. Tras su paso por barrica y su afinamiento en tinajas de cerámica conseguimos un vino de color rojo intenso, oscuro y con ribetes vivos. En la nariz destacan los aromas de ciruela madura, regaliz, coco y vainilla. Su paso por boca es amplio, robusto, de tanino dulce y elegante acidez. Deja el recuerdo en la boca de estas frutas rojas muy maduras.

Elaborado con el sello distintivo de calidad de la DOP Valencia, una región vitivinícola que se reinventa y apuesta por la recuperación de las uvas autóctonas, Ceràmic Monastrell se posiciona en el segmento de vinos premium para poder competir de tú a tú con las grandes referencias de los vinos españoles en las cartas de los mejores restaurantes. 

Ceràmic Monastrell supone un paso más en el camino que ha emprendido Bodegas Vicente Gandía en la elaboración de grandes vinos icónicos que están ayudando a la compañía a generar nuevas oportunidades de negocio y crecer en su posicionamiento, lo que supone un paso adelante para los vinos valencianos en general.

 

Tantum Ergo Rosé premiado como mejor Cava de España

El pasado viernes en un acto celebrado en Almería, la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV), formada por 180 especialistas y divulgadores del vino que son los que hacen decenas de cata a lo largo de toda la temporada, hizo entrega de sus premios anuales a los mejores vinos del año 2020 entre los que han estado dos referencias de Hispano Suizas.

En la categoría de vinos espumosos el Tantum Ergo Rosé se impuso a todos los demás de la DO Cava siendo puntuado como el mejor cava de España.

Pablo Ossorio, enólogo de la bodega, fue el encargado de recoger el premio y de hablar en nombre de todos los galardonados. Ossorio dio las gracias a la asociación “por la promoción y la cultura del vino que están haciendo”, a la vez que les invitó a que los premios se convirtieran itinerantes y visitaran Valencia en próximas ediciones. 

Junto al Tantum Ergo Rosé, el Impromptu Rosé también fue uno de los tres vinos rosados que empataron en la máxima puntuación y que son calificados como los mejores rosados de España. Rafa Navarro, socio fundador de Hispano, fue quien recogió este nuevo galardón de un vino que este año ya ha sumado otras dos cimas: mejor rosado en la guía Wine Up y mejor rosado en Akatavino con 96 puntos. 
 

Además, el Tantum Ergo Rosé sigue la senda de éxito ya que en el mismo año fue reconocido como mejor espumoso/Cava de España en Verema, y el mejor espumoso rosado en la mayor parte de las guías.

Se da la circunstancia de que los dos vinos están elaborados exclusivamente con la variedad pinot noir que tantas alegrías, premios y galardones está dando a la bodega de Requena. Uno lleva la contraetiqueta DO Cava, donde está llevando a lo más alto a esta denominación, y el Impromptu la DOP Valencia, donde se ha convertido en la gran referencia de rosados de guarda.

El concurso se desarrolló a finales del año pasado y se dieron a conocer los resultados con el año nuevo, si bien ahora tuvo lugar la entrega de los galardones una vez que la pandemia a dejado más libertad a este tipo de actos.

Este reconocimiento halaga especialmente a los socios de Hispano porque llega de la mano del colectivo que reúne a los principales prescriptores y encargados de difundir la cultura del vino en nuestro país. Como siempre, los premios se convierten en Hispano en un acicate y una responsabilidad para seguir creciendo con la siguiente añada.

 

Galardones Bacchus y altas puntuaciones en la Guía Peñín para Clos de Lôm

La bodega valenciana Clos de Lôm continúa con una trayectoria imparable en el mundo vinícola desde que comenzara su andadura en 2018, de la mano del enólogo Pablo Ossorio. En esta ocasión, Clos de Lôm ha conseguido hasta 91 puntos en la Guía Peñín y el oro y la plata en los Premios Bacchus.

 La Guía Peñín revalida todos los vinos de Clos de Lôm

Los vinos de Clos de Lôm han recibido puntuaciones de Peñín desde la primera añada, y una vez más repiten sobresaliente en casi todos sus vinos.

 “El año pasado Isidra se entrenó con un sobresaliente de 90 puntos. Este año hemos conseguido subir un punto así que estamos muy orgullosos porque es la revalidación de nuestros vinos en una de las guías más importantes del sector”, señala Lucía Serratosa, CEO de Clos de Lôm.

 La Guía Peñín es una de las principales referencias dentro del sector vinícola a nivel nacional e internacional. Clos de Lôm ha obtenido las puntuaciones de 89 puntos en Malvasia 2020, 90 puntos en Monastrell 2020, y 91 puntos en Tempranillo 2019, Garnacha 2020 e Isidra 2018. 

 


Bacchus de oro y Bacchus de plata para Monastrell y Malvasía

En el Concurso Internacional de Vinos Bacchus, uno de los más prestigiosos certámenes vitivinícolas que convierte a Madrid en la capital mundial del vino, Clos de Lôm también se ha hecho un hueco en el medallero, en su celebración el pasado mes de mayo.

 Clos de Lôm Monastrell ha conseguido una medalla de oro y Clos de Lôm Malvasía se ha alzado con la de plata. El rosado de Monastrell, que tantas sorpresas está dando, junto al blanco de Malvasía, se han convertido en dos buques insignias de la bodega.

 


Vinos inspirados en la naturaleza

Los vinos de Clos de Lôm tienen el peso de una tradición centenaria y de sus orígenes. Estos vinos de finca se crían en tierras que ya han visto crecer a cuatro generaciones de amantes de sus viñedos y del trabajo bien hecho. En Clos de Lôm conocen al detalle las variedades que mejor se adaptan a cada terruño, a cada altitud y las necesidades de cada cepa. Por eso, cada uno de sus vinos posee la personalidad que solo da la diversidad de la naturaleza.

 

 

Finca Casa Julia 2020 primer albariño con DO Valencia de Hispano Suizas

Desde el corazón de los viñedos de Requena, Bodegas Hispano Suizas ha dado una nueva vuelta de tuerca a la innovación en los vinos españoles al sacar al mercado Finca Casa Julia, el primer albariño Mediterráneo de la DOP Valencia.

En la tarde del jueves 20 de mayo se presentó a la prensa especializada en el Hotel Las Arenas 5* GL en lo que ha sido también un auténtico reencuentro social de la crítica vinícola tras los aislamientos provocados por la pandemia.

La variedad autóctona de la costa gallega, una de las más celebradas en el mercado internacional, se ha adaptado al terroir de Hispano Suizas de una forma tan peculiar que ha dado a luz a un vino espectacular en las manos del enólogo Pablo Ossorio, buen conocedor del albariño por su experiencia en el sector en Galicia.

Es una vieja intuición que compartíamos Rafa Navarro y yo, que el albariño podía hacer grandes vinos en Valencia, por eso hoy estamos tan contentos de presentaros Finca Casa Julia, porque el esfuerzo ha merecido la pena”, dijo Ossorio en la presentación. 
 

De un noroeste de clima húmedo y con el Atlántico a las puertas, se pasa a un albariño de altura, cultivado a unos 750 metros de altitud en la meseta de Requena y con la influencia del Mediterráneo a poco más de 50 kilómetros en línea recta.

La reciente apuesta de la DOP Valencia de permitir el albariño, en su línea de apostar por vinos de calidad y de futuro, es estrenada por Hispano Suizas en la búsqueda de un vino blanco moderno en el que el cambio climático juegue a favor.

Según señala Pablo Ossorio, el mercado demanda blancos aromáticos de calidad “donde la frescura y la acidez se conjuguen bien para dar singularidad y longevidad a unos vinos complejos” en los que aromas frutales y florales se combinen con una boca “de un vino con cuerpo” y largo recorrido en botella, un vino blanco de guarda.

El cambio climático está llevando a las variedades autóctonas a elevar su Ph, que con la falta de ácido málico dejan a los vinos sin frescura.

El albariño entra bien en este juego en el clima de Requena, que combinado con un cultivo adaptado al suelo calizo arcilloso de la zona y una producción baja, se convierte en un aliado prodigioso.

El resultado es un Finca Casa Julia 2020, un blanco joven fermentado en barricas de 400 litros nuevas de roble, y mantenido con sus propias lías en depósitos esféricos de cemento, que es muy aromático, frutal, fresco, con la acidez excelentemente compensada, con cuerpo y que tiene una larga vida gracias a la buena integración de la madera y su crianza con las lias.

 

Sin hueco para el error

Hispano es un proyecto caracterizado por no dejar nada a la improvisación. Cada novedad que descorchamos tiene su origen mucho antes que en la fecha de la añada de la botella. Siempre es fruto de un largo proceso de investigación en la viña primero, y en la bodega después.

Desde los inicios, la bodega ha plantado muchas variedades para ir viendo su evolución y aclimatación a los suelos, humedad, latitud y temperaturas de Requena. Tras diversas vinificaciones y coupages, al final se va produciendo una selección natural pactada por los pilares de la bodega, Rafa Navarro a los mandos de las viñas y Pablo Ossorio en la parte enológica.

Sólo cuando coinciden ambos sigue adelante la apuesta, y la de Finca Casa Julia alcanza ahora el estreno.

Desde 2015 experimentaban con variedades blancas en una parcela que da nombre al vino y que está al lado de Casa la Borracha, de donde sale el bobal. 
 

La parcela se prestaba para blancos y probaron con diferentes variedades blancas como xarello, riesling, albariño, viognier…etc. El olfato de Rafa Navarro es la rueda a seguir, como demostró desde finales del siglo pasado con su apuesta con el pinot noir después de ir descartando otras más conocidas… y eso que tuvo que aguantar que le dijeran repetidamente que abandonara, que no funcionaría… Pues bien, hoy los mejores pinot de España están en las cavas de esta bodega.

El albariño fue pasando todos los cortes que se imponían Navarro y Ossorio en esa búsqueda de la excelencia que busca

Hispano Suizas. Ninguna novedad de la bodega puede desentonar con la exclusividad de los productos ya en el mercado, y esa exigencia que se autoimponen da resultados como Finca Casa Julia que, más pronto que tarde, dará grandes alegrías a sus creadores como el resto de la gama de blancos: el Impromptu, de Sauvignon blanc y el rosé de pinot noir, los cavas Tantum Ergo, Los Bassus, el Quod Superius y el famoso Bobos Finca Casa la Borracha.

Vallblanca 2020 de La Casa de las Vides

La Casa de las Vides, es una bodega de nueva planta que se asienta sobre lo que, desde 1783, ya fue una antigua bodega: la bodega de la Finca El Galtero de Agullent, en la Vall d’Albaida, al sur de la provincia de Valencia

Durante tres generaciones, desde 1955, la familia de Francisco Gandia Casanova se ha dedicado al mundo del viñedo. Como Vivero Seleccionador de vid y frutales (Viveros La Casa de las Vides) abastece de vides y barbados a las mejores bodegas españolas y internacionales siendo pioneras en el sector de la planta injertada.

A partir de 2005 empiezan a vinificar de manera que así cierran el ciclo productivo del vino y nace la bodega como tal. La bodega cuenta con el asesoramiento técnico en elaboración por parte del enólogo Francisco Javier Gandia Espi , Ingeniero Agrónomo , Licenciado en Enologia y asesorado en los inicios por Ana Martín Orzan.

Los viñedos se asientan en las fincas ”El Galtero”, “El Catalí” , “El Cerro” y “Set caps”.

Estas fincas están ubicadas en plena “Vall d’Albaida”, al sur de la provincia de Valencia. Pertenecen a la D.O. Valencia y específicamente a la subzona Clariano.

El Valle esta rodeado por sierras como la Serra Grossa , Serra de la solana , Serra d'Águllent , Cova alta y Benicadell

Sus tierras calizas, sus ríos, fuentes y manantiales, confieren a este valle una frescura y unas características inigualables para cultivar nuestros viñedos y producir vinos de gran calidad.

 


El vino Vallblanca 2020 100% Gewürztraminer nace en el viñedo de la finca "La Vega", vides plantadas en un suelo calizo de arcilla blanca, que le aportan frescura y una buena acidez, con una edad de 15 años y que con una climatología de inviernos fríos y veranos calurosos, junto al aporte de humedad de viento de Levante, hacen que la variedad crezca con un perfecto aireamiento y buena insolación.

Respecto a la elaboración, se vendimia la segunda quincena de agosto y se mantiene la uva a una temperatura de entre 10º y 12º, pasando a fermentar de 3 a 4 semanas manteniendo una temperatura no superior a los 15º de manera que se le pueda extraer todo el potencial aromático para luego  reposar junto con sus lías hasta su embotellado.

El vino se muestra con un color amarillo pálido, muy graso en copa y con una limpidez que destella reflejos algo dorados. En la nariz tiene un buen potencial aromático, así pues encontramos notas cítricas, flor blanca, fruta de hueso, también hay un fondo mineral. En la boca tiene un buen ataque, la acidez es muy controlada, destaca un sabor algo salino y un toque de calidez. Es fácil de beber y su postgusto recuerda mucho a frutas blancas como la pera.

A diferencia de los vinos cultivados en el Valle del Rin o en la Alsacia, este Gewürztraminer no encontramos notas de hidrocarburos, tan características en estos vinos, quizá por la diferencia de suelos, aquellos mucho más ácidos y sobre todo formados por mezcla de esquistos, cuarcitas, sedimentos del Terciario y el llamado loess (polvo de la Edad del Hielo).

El clima mediterráneo interior de la Vall d'Albaida, la humedad de los vientos de Levante y los suelos calizos de arcilla blanca, confieren a la uva características más aromáticas más intensas y una boca un poco más cálida que en regiones más frías como es centro europa. 

Concluiría diciendo que este vino tiene su propio carácter y el clima le confiere una buena nariz con notas muy frescas y una potencia en boca controlada que lo hace fácil de beber y fácil de maridar con cualquier plato de pasta, pescados, carnes blancas y nuestros arroces mediterráneos.

Visita a la bodega Los Frailes en Fontanars dels Alforins

Situada en pleno Valle dels Alforins, se encuentra la bodega Los Frailes en un enclave privilegiado, su situación es magnífica, pues desde el emplazamiento podemos observar los viñedos que conforman esta finca, que desde hace 13 generaciones es propiedad de la familia Velázquez.

Situada en la antigua casa de los frailes Jesuitas, que fueron expulsados de la península en 1767 por Carlos III, la familia Velázquez la adquirió en subasta pública en 1771 y ahí empezó el proyecto que, a punto de cumplir 250 años, es fiel al respeto por el pasado y por supuesto cuidando del entorno y la naturaleza que es la responsable del fruto que cada año se obtiene en la finca.

 


 La finca está rodeada de viñedo, olivo y almendros y cuenta con unas 162 ha. en total. La elaboración del vino se hace totalmente de manera ecológica, las parcelas van desde zonas más altas hasta el centro del valle y cada una está totalmente controlada a través de procesos de agricultura ecológica y biodinámica.

En general es un terreno totalmente agrícola, de secano y con suelos fundamentalmente calizos, aunque las montañas que rodean a las parcelas son suelos de tipo dolomita que durante su erosión han ido transportando sedimentos hacia las laderas y centro del valle, a todo esto hay que destacar una piedra caliza dura que, a diferentes profundidades en cada zona, permite mantener la humedad en el suelo en los periodos de sequía. Y a su vez la textura franco arenoso y pedregosa del suelo la que permite el drenaje del agua cuando llueve en abundancia.


Visitamos la bodega con Miguel Velázquez, enólogo y principal representante de este proyecto familiar, para entenderlo, la mayor parte de la visita la realizamos en el campo, reconociendo algunas de las variedades, que además en esta época del año nos ofrecía una paleta de colores otoñales que nos hacían capaces de reconocer cada una de las variedades. Ya con las hojas agostadas y en el ciclo de la viña en aletargamiento, reconocimos el cultivo de la viña, con variedades más jóvenes como la Moscatel, Sauvignon Blanc, Viognier y Verdil plantadas en espaldera, reconociendo los suelos, con poca labranza y con presencia de abono, que proviene en parte de los propios hollejos de la uva, excrementos de una cabaña de ovejas que se estabulan en invierno y que pastan por la viña y un aporte extra para enriquecer suelos sin usar ningún químico.

Por otra parte también visitamos viñas de más de 25 años en vaso de Monastrell, estas aún conservaban hojas y racimas, pues es variedad más tardía, en esta zona, más baja que la de variedades blancas había mucha más presencia de suelo calizo y con mucha más cantidad que la zona alta anterior.

Respecto a la bodega antigua, aún utilizada para la crianza de vinos, pudimos ver los depósitos subterráneos de cemento y también una zona de vasijas o tinajas enterradas, que ya no se utiliza pero que son la esencia de las bodegas de la zona, donde antiguamente se elaboraba el vino y se conservaba. También hay diversa maquinaria antigua, así como damajuanas y barricas con procesos de fermentación y crianza experimentales.

 

Respecto a la bodega de elaboración, se trata de una nave alta con depósitos de acero inoxidable y un parque de barricas de diferentes tamaños (225 litros hasta 600 litros) y linea de embotellado.

Tras la visita llegó la cata, catamos 3 vinos de los 13 que comercializan, empezamos por el Blanc de Trilogía de 2019, un vino con Sauvignon blanc mayoritariamente que le acompaña un toque de Moscatel de Alejandría, algo  de Viognier y Verdil, con pequeño paso de barrica. Se trata de un vino blanco muy aromático, predominio de cítricos y fruta de hueso y con amplitud en boca y fácil de beber, es también muy gastronómico y destacaría su frescura.

En cuanto a los dos tintos, el Monastrell de Los Frailes destaca por su frescura y cantidad de fruta que nos ofrece, un vino que tras su fermentación alcohólica en acero inoxidable, permanece en depósitos de hormigón donde realiza la maloláctica y se va afinando hasta su embotellado.


 El otro tinto es una selección especial de Monastrell y Syrah con paso por barrica durante al menos 1 año. Se trata del vino Bilogía en el que se combinan las dos uvas teniendo un aporte de fruta y frescura por parte de la Monastrell y mineralidad procedente de la Syrah, esta combinación da lugar a un vino fresco y a la vez amable y redondo, no encontrando apenas notas de la madera en el vino para poderlo disfrutar de manera más natural y con la máxima expresión de las variedades y el terruño.

Aquí terminamos la visita, pero me gustaría destacar que no teníamos tiempo para más, pero es muy interesante conocer el resto de vinos, sobre todo los vinos de parcelas singulares, ahí podemos encontrar Los Frailes Caliza y Dolomitas, con la diferente expresión de la uva Monastrell con suelos extremos de calizas y roca madre y la Los Frailes Rubificado, donde una uva como la Garnacha Tintorera produce vinos de caracter fresco influenciados por suelos calcáreos ricos en óxido de hierro. En otros capítulos hablaremos de estos vinos que son elaborados en pequeñas producciones, respetando al máximo el origen de la materia prima de tan singular parcela.


Terminaré citando el vino dulce natural After 3 de vendimia tardía, 100% monastrell procedente de una parcela que, si el año lo permite y no se estropea la uva, proviene de realizar una vedimia tardía y recogiendo el fruto ya pasificado que luego se fermentará con racimos enteros, obteniendo un vino delicadamente dulce, con notas pasificadas y algo de tanino, nada empalagoso y perfectamente maridable con foie, quesos curados y frutos secos.

En definitiva una visita muy instructiva de la que se puede resumir que el respeto por la naturaleza y el entorno permite obtener unos frutos de los que elaborar vinos francos, frescos, sabrosos y de mucha calidad, perfectamente ensamblados y presentados para gustos de cualquier paladar.

Cubet 2017 pura Macabeo de Bodegas Vinya Alforí

 Hace unos meses, y el fase de desescalada conocimos la existencia de una elaboración de la bodega Vinya Alforí, que dirige Vicent Penadés Nadal. Con un curioso nombre conocimos Cubet, un vino blanco de cuidada elaboración cuya única variedad, la Macabeo, nos resultaba curiosa, ya que por el aspecto de la botella y cuidada presentación nos invitaba a conocerlo.

La bodega de Vicent Penadés, situada en la finca "Cal Peller", se sitúa en el término de Fontanars dels Alforins, y dispone de varias parcelas con viñas entre los 25 y 60 años, con un clima mediterráneo de interior y suelos pobres de baja profuncidad, unido al matrial del mismo, hacen que el cultivo de la uva produzca una sigularidad característica que influye de manera ideal para la producción de vinos de calidad.

 

De una zona concreta de la parcela de Macabeo con características muy especiales (la única de uva blanca de las parcelas con viña) sale Cubet. El vino se fermenta, a temperatura controlada en depósitos de hormigón, con el objetivo de potenciar aromas varietales y fermentativos. Tras la fermentación, el vino reposa en depósitos de hormigón durante unos 18 meses para seguidamente que se acabe de asentar en botella, donde permanecerá unos 12 meses más.

La denominación Cubet es un término que se acuña por la forma de los depósitos de hormigón donde se elabora el vino, de forma cuadrada, y que se hace referencia en el nombre original de la bodega de la finca Cal Peller en el siglo XIX.

Hemos realizado una cata organoléptica del mismo y encontramos que Cubet 2017 Macabeo  es un vino de color amarillo pajizo y reflejos dorados, con bastante glicerina y muy limpio y brillante. Los aromas son bastante significativos, así pues la fruta de hueso como el albaricoque y la nectarina definen los aromas primarios del vino, encontrando notas cítricas y de hinojo recién cortado conforme se va aireando en la copa. La entrada en boca es untuosa, muy amplia y fresca, el postgusto es bastante largo y predominan recuerdos de albaricoques maduros y ciruelas blancas.


Datos de la Bodega:

Clos de Lôm Isidra 2018, un tinto con raíces singulares

Las grandes historias se hacen con pasos pequeños pero firmes, y la de Clos de Lôm, la finca que está en el centro de la revolución de los vinos de la DOP Valencia desde Fontanars dels Alforíns, acaba de dar otro en la misma dirección con su nuevo vino Clos de Lôm Isidra 2018 que sale al mercado con la llegada de septiembre. 

Se trata de un tinto en el que domina la garnacha junto al tempranillo fruto de la cosecha 2018 y que ha estado doce meses en barricas nuevas de roble francés y americano. 

Seleccionaron una decena de parajes para escoger los que mejor se adaptarían al envejecimiento y el resultado es un vino con carácter, potente y con toda la frutosidad de las variedades, según destaca su creador, Pablo Ossorio, director técnico de Clos de Lôm

Homenaje a las mujeres de la familia 

Los propietarios han vuelto sus ojos a la historia de la familia para bautizar un vino con el nombre de Isidra, bisabuela de la generación actual. Una mujer singular cuyo nombre se repitió en varias generaciones, lo que nos dice mucho de su importancia en la saga y de la impronta que dejó en todos ellos. 

Este Clos de Lôm Isidra sirve también a la bodega para hacer un homenaje a todo el trabajo silencioso de las mujeres de esta familia enraizada en Clos de Lôm desde el siglo XIX. Fueron principalmente ellas las que nunca cortaron los lazos que les unían con las tierras de los Alforíns y las que, en momentos de incertidumbre, hicieron de la finca un auténtico fortín de supervivencia y, a la postre, unión familiar. 

La Isidra que da nombre al vino tuvo que dejar la ciudad Alicante durante la Guerra Civil. Joven viuda, con tres hijos y en plena guerra, decide armarse de valor y volver los ojos hacia la finca de Fontanars donde había pasado muchotiempo de su infancia y juventud. Y si la juventud es la patria de las personas, para Isidra estaba clara que allí estaba la clave de los valores que les haría salir adelante. 

Con el coraje que tenía, más el que le inculcó aquel triste pasaje de nuestra historia, pasó la guerra en aquella finca viviendo de la tierra. Las uvas, el vino, el cereal, hasta los huevos de sus gallinas sirvieron para convertir en dinero y sustento con que sacar adelante a sus tres hijos.

 Clos de Lôm hoy se ve como un caso de éxito, pero la trastienda esconde un trabajo continuo, fruto de la valentía de personas como Isidra que dieron prioridad a la tierra, al paisaje y a unos viñedos que siempre sobreviven a sus plantadores. 

 


 

Isidra 2018, un tinto con carácter   

El Clos de Lôm Isidra 2018 es una nueva vuelta de tuerca sobre las variedades autóctonas que se cultivan en la finca de Fontanars. La garnacha, típicamente mediterránea, aporta el carácter mientras que el tempranillo compensa la acidez y ayuda a la evolución en el roble y, más tarde, en la botella.


La vendimia, muy escogida aprovechando la gran variedad de suelo y orientaciones de los parajes de la finca, se hizo en las primeras horas de la mañana, cuando el rocío todavía brilla en las uvas y antes de que el sol active la oxidación de los mostos.


La uva, una vez recogida, se macera en frío durante siete días con remontados de gas comprimido y luego se fermenta en acero. La maloláctica se hace en depósitos y con la selección de cultivos de las acterias lácticas que realiza la bodega.


El final del proceso es un envejecimiento de un año en barricas nuevas de 300 litros, compaginando roble francés con americano y separando también por variedades para el coupage final que termina afinándose en botella unos meses antes de salir al mercado.

Cata


La cata arroja un color rojo de capa alta intenso y vivo, con aromas potentes e intensos donde se combina la fruta roja madura con la madera nueva de roble. Es un vino elegante, aterciopelado, con buen equilibro de paso de boca y taninos maduros muy bien integrados. Es largo en boca y se puede consumir con carnes rojas, pato confitado, carnes de cerdo a la brasa, guisos, cordero y quesos curados.

El Clos de Lôm Isidra está llamado a asentarse entre los grandes tintos de guarda de la Comunitat y a engrandecer aún más los tintos el suroeste de la provincia de Valencia.

98 puntos para el Quod Superius 2014 de Bodegas Hispano Suizas

Los tintos de Bodega Hispano Suizas vuelven a encumbrarse en la guía de vinos Gourmets, que este año cumple su 35 edición ininterrumpida, convirtiéndose en una rara avis dentro de los prescriptores del mundo del vino porque todas sus catas son a ciegas, los catadores solo saben qué DO o zona catan y la añada.

El Quod Superius de la añada 2014 es el que más puntuación ha obtenido, 98 puntos. Todo un éxito si tenemos en cuenta que la guía tiene su techo en los 99 puntos, ya que entienden históricamente que el 100 es la perfección y que ningún vino la alcanza…

Del Quod Superius alaban su complejidad aromática de recuerdos de moras, casis, incienso, sándalo, pimienta, balsámicos, té verde, paloduz, cueros, boletus… entre otros, un vino que no dudan de calificar de “armónico” tras su paso de 30 largos meses en barrica donde pasa por dos barricas nuevas, antes de reposar un año en botella antes de salir al mercado. 
 
 


También tuvieron buenas palabras para los otros tintos de la bodega como el Bassus Pinot Noir 2017, también de la DO Utiel-Requena, que logró 95 puntos en la mesa de esos siete catadores que suelen ser una mezcla de enólogos, sumilleres, periodistas especializados y bodegueros. El tinto de pinot de Hispano lo alaban por su jugosidad y su persistencia final.

La misma puntuación la obtuvo el Bassus Finca Casilla Herrera 2015, en este caso un tinto DOP Valencia fruto de un coupage de bobal autóctona con las foráneas petit verdot, syrah, merlot y cabernet franc que ha pasado 20 meses en barricas antes del embotellado.

Cierra el póker de sobresalientes el Bobos Finca Casa la Borracha 2017 con 93 puntos , un bobal monovarietal de Requena que tiene una estancia en madera de 10 meses y que conserva la “tensión” de la bobal en todo su esplendor.

La Guía de Vinos de Gourmet selecciona unos 2.000 vinos para comentar, si bien por el camino se quedan otros tantos catados sin formar parte de la guía, lo que da una muestra muy aproximada de los vinos españoles cada año.

La Baronía de Turís afianza el salto cualitativo de sus vinos

La bodega valenciana La Baronía de Turís ha demostrado una vez más su gran acierto cuando decidió embarcarse hace ya 12 años, en un ambicioso proyecto, con el objetivo de dar un salto cualitativo en la elaboración de sus vinos. La búsqueda de “un mayor valor añadido, apostando al mismo tiempo por un diseño más innovador y atractivo en la imagen, centraron este importante cambio que se materializó con el lanzamiento de nuevos vinos”, según explica Ana Calvet, gerente de la firma valenciana

La introducción de nuevas referencias en el mercado, con marcas como 1920 y Luna de Mar, marcó el inicio de este cambio hacia la elaboración de una mayor calidad en sus vinos. Un reto que logró de inmediato su objetivo, dada la excelente aceptación por parte del consumidor y de la crítica especializada, y que ahora ha logrado afianzarse definitivamente, con los últimos vinos que se han incorporado.

En este sentido, la marca Henri Marc Collection, compuesta de tres monovarietales (Syrah, Merlot y Malvasía), ha acaparado, sin duda, el mayor protagonismo, ya que desde de su introducción en el mercado, ha protagonizado una lluvia de galardones con los que ha logrado consolidarse en el mercado de vinos de alta calidad. El último galardón que se suma a esta larga lista de premios, es la medalla de oro para el Henry Marc 02 Merlot, en el Concurso Emozioni dal Mondo, en el que ha obtenido también, el Premio de la Prensa. Unas distinciones que también recibió en la edición del año anterior. 




La gerente de La Baronía de Turís, reconoce que el lanzamiento de los nuevos vinos, “ha sido un reto muy ambicioso, con mucho esfuerzo por parte de todo el equipo de la bodega y del agricultor, “pero el resultado obtenido es muy satisfactorio, y este nuevo reconocimiento, es una prueba más del trabajo bien hecho, que muestra la excelente acogida de los Henry Marc Collection, por parte de la crítica especializada más prestigiosa. Y en este caso concreto, del Henry Marc 02 Merlot, ya que sólo en 2019, este vino ya ha recibido importantes distinciones como son: el oro en la Asia Wine Trophy, la medalla de plata en el certamen Catavinum World Wine y la de bronce, en Decanter World Wine awards. Premios que se suman a la plata obtenida por el Henry Marc Malvasía, en el Catavinum World Wine.


Cabe recordar que junto a los Henry Marc, la bodega incorporó en este nuevo proyecto otras referencias como son: Son 2 días, un blanco elaborado con la uva Moscatel, una de las variedades más representativas y tradicionales que se cultivan en esta bodega y referentes de la DO Valencia , y por último, 1000 Besos, una mistela de sabrosas uvas de Moscatel, envejecida en barricas.


La Baronía de Turís es una cooperativa vitivinícola, fundada en 1920, en Turís, que hoy agrupa a más de 500 viticultores y cerca de 500 hectáreas de viñedo. Sus vinos son el proceso de una cuidada relación de tradición, esfuerzo y pasión por la tierra y el vino. Su objetivo “es obtener una remuneración justa para el agricultor y sacar al mercado vinos de calidad a precio honestos”, añade Ana Calvet.

El mejor pinot noir de España sigue siendo de Hispano Suizas

Los tres mejores vinos elaborados con la variedad de origen francés Pinot noir en nuestro país vuelven a ser obra de bodegas Hispano Suizas, según acaba de publicar la guía Wine Up en su última edición, una publicación que llega a más de 30.000 personas en nuestro país y más de 7.000 importadores internacionales.

Los tres repiten el mismo pódium del año pasado, consolidando sus puntuaciones.

En primer lugar ha quedado de nuevo el Impromptu Rosé 2018, un vino de añada con estancia en barrica que lo han convertido en el rosado insignia de la DOP Valencia
 
Los 94 puntos que ha obtenido este año lo consolidan entre los grandes vinos de España ya que esas puntuaciones no son habituales para vinos rosados, aunque en Hispano se hayan acostumbrado a ellas.

En segunda posición está el Cava Tantum Ergo Rosé, un clásico también no solo en las catas de monovarietales de pinot sino en las de cavas, obteniendo en muchas ocasiones el sello de mejor Cava rosado de España, cuando no el de mejor Cava en alguna guía.

Lo más destacado del Tantum Ergo Rosé es su presencia continuada año tras año, sin desgaste y por encima de las modas, en la cabecera de casi todas las guías especializadas. 

La tercera posición es para otro vino, un vino diferente por que es el Bassus Dulce, un vino difícil de elaborar que está enfocado a un público muy limitado pero que también está siempre entre los grandes dulces del Mediterráneo y que recientemente los premios nacionales Verema, le han otorgado el mejor dulce de España. 
 

 
 

La guía Wine Up también han quedado con buenas puntuaciones del Impromptu Sauvignon Blanc, un blanco de la añada 2018 que también tiene una estancia en barrica antes de salir al mercado y que ha vuelto a superar los 92 puntos.

En los 92 puntos y con Medalla de Oro está el Bobos Finca Casa la Borracha 2017, un vino de bobal envejecido en roble que sigue entre los mejores ratificando el reconocimiento que le hizo la Asociación de Periodistas y Escritores de Vino como mejor vino tinto de España en su categoría.

Tres denominaciones premiadas


Los tres vinos de pinot noir de Hispano Suiza se elaboran en la bodega de Requena y la uva proviene íntegramente de los viñedos que rodean la propiedad. Sin embargo, cada uno está adscrito a una denominación de origen, algo que solo permite la privilegiada situación de Requena.

Mientras el Impromptu Rosé lleva la contraetiqueta de la DOP Valencia, el Bassus lo hace con la de Utiel-Requena, mientras que el Tantum Ergo es un Cava, por cierto los primeros de la DOP Utiel-Requena que se elaboraron íntegramente con pinot noir, rompiendo prejuicios y moldes y abriendo un camino que ahora siguen muchas bodegas.

Eso sí, el pionero sigue en lo más alto dando ejemplo de saber hacer y estabilidad.

 

Los Frailes Caliza 2016 la frescura de la Monastrell

Hablar de los vinos de la Bodega Los Frailes es hablar de un territorio y una familia sin duda ligados al mundo del vino y de la agricultura durante muchos siglos, la familia Velázquez, en su decimo tercera generación ha continuado la labor de elaborar vinos de terruño, como antaño se hacían.

El término de Fontanars dels Alforins, un enclave privilegiado para el cultivo de la vid, está enclavado en una meseta de unos 700 metros de altitud de media sobre el nivel del mar, con la Serra Grosa al norte, que impide que los gélidos vientos alcancen la llanura, la Serra de l'Ombría al sur y con un corredor hacia el mediterráneo que está semi tapado por la Serra del Buscarró.

El clima es Mediterráneo con un gradiente suave de continentalización y la composición del territorio recubre con sedimentos modernos una zona geológica antigua y configura un extenso territorio muy apto para las actividades agropecuarias.

El cultivo de la uva es especialmente cuidado enla zona y Los Frailes cuentan con una gran superficie de viñedos enclavados entre bosque y otros cultivos, el viñedo está certificado desde 2002 en Agricultura ecológica y en sus fincas, las abejas y las ovejas son parte de un ecosistema vital para garantizar riqueza en los suelos y polinización de las plantas. Además el cumplimiento de los ciclos biodinámicos son parte de la cultura ancestral heredada, y que se aplica en el cultivo de las variedades.

La bodega tiene en su mayoría cepas de la variedad Monastrell (60%), algunas de más de 70 años de antigüedad, los suelos predominantes son los calizos, pero por proximidad a las montañas dolomitas que rodean la finca, podemos encontrar sedimentos  transportados por el agua como el magnesio, el hierro, las arcillas y sobretodo la caliza.

Los Frailes Caliza 2016 proviene de la búsqueda de este suelo más extremo, más calcáreo lacustre, más ocre (rendizas amarillas), más pobre es donde se cultiva esta Monastrell tan singular.



Respetando al máximo esta personalidad, se elabora el vino como los frailes lo hacían en la finca siglos atrás, limitando la intervención en bodega a lo mínimo y realizando la crianza en los depósitos antiguos y ánforas de la bodega fonda que los frailes ya utilizaban. La crianza son 10 meses en depósitos antiguos de hormigón y ánfora de barro.

El vino se muestra muy vivo, el color rojo violáceo y brillante le da aspecto de juventud, su poca opacidad le confiere ligereza y buenos matices visuales en la copa.

A copa parada no muestra aromas de fermentación, no hay notas vinosas, asoman los aromas a fruta roja fresca, que tras agitar brevemente la copa se van tornando en concretas frutas como la cereza, los arándanos, hay un fondo de regaliz, sutil, nada herbáceo que termina con un fragor mentolado muy elegante.

El vino por su aspecto ya se mostraba bastante ligero, así pues su paso por boca es suave, muy fresco, en ausencia de alimento apenas se nota el tanino, se va dulcificando hasta llegar al fondo del paladar, donde la frescura se intensifica, el final es bastante largo, esas notas balsámicas, junto a recuerdos de romero y tomillo hacen que identifiques su procedencia, un sotobosque mediterráneo ente pinos y rocas en una tarde de final del verano.

Me gustan este tipo de vinos, tan ligeros y sutiles pero a la vez llenos de terruño, bien elaborados, fáciles de beber a pesar de sus 14º de alcohol. Una Monastrell bien fresca y muy fiel, muy diferente de aquellas más abocadas y corpulentas que a veces, por sobremaduración y sobre extracción, estamos acostumbrados a catar.

Vegamar presenta sus vinos elaborados por el método Ancestral

Quién iba a decir que el error en la elaboración de vinos tranquilos del monje benedictino Dom Perignon, se iba a convertir en una de las bebidas más glamurosas que se conoce. Así nació el vino espumoso y hoy Vegamar, siguiendo el famoso método Ancestral ha elaborados dos vinos que conjugan técnica y tradición.

En la sede de la DO Valencia, el pasado 15 de Octubre, Ana Coll, Pablo Ossorio y Mari Paz Quiles de Bodegas Vegamar, nos presentaron el primer producto elaborado en la DO Valencia por el método Ancestral.



Usando la mejor tecnología y variedades como la autóctona Merseguera y la bien adaptada a la zona de Alto Turia, Merlot, dos vinos elaborados por el método Ancestral.

Un producto de estas características, con frescura, con gran finura en boca, solo puede producirse con la apuesta por la innovación. El método Ancestral permite la elaboración de espumosos de manera natural y para ello el uso de un equipo de frío es fundamental.

Ancestral Blanco es un vino de la variedad Merseguera y Ancestral Rosado con variedad Merlot, vendimiadas en óptimo estado de frescura se lleva a fermentación controlada hasta conseguir unos 10º de Alcohol, donde por frío (-30º C) se detiene la fermentación, quedando un azúcar residual de unos 18 g/L. y con un filtrado tangencial se embotella y permanece durante unos 4 meses en temperatura controlada para que se produzca una seguna fermentación en la misma botella, sin adición de azucar o levaduras. El proceso es delicado pero necesita de mucho control para que de todas las botellas se obtenga un producto homogéneo.



Tras esa segunda fermentación se embotella con un degüelle en caliente y se utiliza un tapón especial que permite abrir y cerrar la botella. Es un espumoso de barra como Pablo Ossorio denomina, por su facilidad de conservar todo el carbónico y ser utilizada en varios servicios.

Se han elaborado dos variedades de Ancestral, Blanco Merseguera, un vino de color amarillo verdoso, con recuerdos a fruta fresca, algo floral. En boca tiene una burbuja muy fina, de paso ligero, cremoso y muy refrescante.

Ancestral rosado, es un Merlot de color salmón muy pálido, menos intenso en nariz pero con notas de fruta roja muy sutiles y en boca es cremoso, su ligera burbuja lo hace muy elegante y sobre todo refrescante.

Dos productos innovadores muy satisfactorios en cuanto a imagen y calidad, y desde luego que son un buen referente en el mercado de los espumosos de alta calidad y elaborados para todos los paladares.