164 Vinos Valencianos: Bodegas
Vinos Valencianos
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Visitamos Roques Negres Bodega El Mollet de Castelló

Quizá muchos de los aficionados y seguidores de los vinos valencianos hayan oído hablar de los vinos que se elaboran en Castellón, hay algunos productores consolidados que sólo por su nombre o por el nombre de la finca están presentes en las mesas de nuestros restaurantes, pero hay otros productores en la IGP Castelló que, aunque no sean desconocidos, quizá pasen desapercibidos para el consumidor.

La IGP Castelló es muy variada geográficamente hablando, podemos encontrar vinos en la zona del Alto Palancia, el Pla de les Useres - Vilafames y el la comarca de Sant Mateu, esto significa diversos suelos y climas muy locales que conforman un conglomerado de vinos muy diferentes amparados bajo el mismo sello.

Una de las bodegas situada en el Pla de les Useres es la que elabora los vinos Roques Negres que elabora la Bodega El Mollet. Al frente Juan Carlos Pavía y Toni Albiñana entre otros socios que son unos estupendos anfitriones y estuvimos en su bodega situada en El Pou d'En Calvo, término de la población de Les Useres, donde elaboran estos vinos provenientes de las parcelas que conforman su viñedo.

 

Syrah, Macabeo, Garnacha Tinta y Tempranillo son las uvas principales de la bodega y en futuras cosechas dispondrán de Garnacha Blanca y Monastrell para la elaboración de sus vinos. Estas se llevan a la bodega en menos de 5 minutos donde las transformarán lentamente en el mosto que fermentará en los depósitos de acero inoxidable y que luego reposarán en otros depósitos y también en barricas hasta ser embotellados.

Roques Negres es la marca emblemática de la bodega, partiendo de un Macabeo que les funciona muy bien tienen un vino blanco de dicha variedad con esta marca, también un vino jóven bien elaborado y ensamblado con Syrah y Tempranillo al 50% y el crianza Syrah 100% que duerme más de 6 meses en barricas de roble farncés de segundo uso.

Si nos ceñimos a las añadas que tienen disponibles, Roques Negres Macabeo 2020 es un blanco muy refrescante, se ciñe mucho a la variedad y con un buen potencial para aguantar en la botella todo lo que queda del 2021 o más, ya que este año no se ha podido elaborar por la adversa climatología que sufrieron en primavera y a principios de septiembre, que les ha afectado a casi todo el viñedo. Como curiosidad Roques Negres Macabeo 2014, que lo pudimos catar en nuestra visita, tiene una estupenda evolución, apenas se nota el color oxidado y los aromas y sabores pasan de los cítricos y florales del de añada a notas algo ahumadas, de frutos secos y alguna hortaliza como el hinojo. El potencial del vino para otras añadas simplemente haciendo trabajo con las lías puede ser excepcional, pero el futuro lo dirá.

Roques Negres 2019 jóven 50% Tempranillo y 50% Syrah es un vino con mucha personalidad, ideal para tomarlo en cualquier momento, yo recomiendo darle un toque de frío y tomarlo por debajo de los 17º-18º para disfrutarlo mejor. Este vino destaca por tener unas notas frutales muy marcadas, quizá con un fondo algo dulzón y que está en su mejor momento para consumir. No disfrutaremos de la añana 2021 pero supongo que la 2020 estará pronto disponible, mientras se afina en la botella.

Pasamos al vino premium de la bodega, Roques Negres 2018 Syrah, el perfil de este vino es muy singular, ya que a las notas de frutos rojos y especias como la pimienta, hay un fondo ahumado que lo potencia como un vino estructurado y poderoso, por boca pasa muy carnoso, aterciopelándose en el paladar y predominando su presencia en el posgusto.

Pero la bodega tiene dos vinos más en su catálogo que no hay que perder de vista, incluso uno de ellos ya agotado en la añada 2020, esta es la gama Les Mares. Elaborados con Garnacha tinta el primero de ellos es un  Blanc de Noirs, de primera prensada y con una fermentación a baja temperatura y en segunda prensada y tras pasar en la prensa menos de 2 horas un sutil y delicado Les Mares Rosado que no deja indiferente y del que ya no podremos disfrutar hasta que la añada 2021 esté terminada y en nuestras mesas.

Aparte de los vinos, de visitar la bodega, de compartir mesa y mantel con Toni y Juan Carlos, la visita a la zona es también muy recomendable, los diferentes cultivos, paisajes y lugares merecen la pena conocerlos y sobre todo en esta época otoñal donde la luz le da un bonito color a la zona, pudiendo así disfrutar del vino con todos los sentidos.


Vicente Gandía presenta Ceràmic Monastrell

Hablar de la utilización de las tinajas de cerámica es remontarse al origen del vino. Estos recipientes se han venido utilizando desde hace más de 3000 años en su elaboración, crianza y transporte. Bodegas Vicente Gandía ha querido volver al origen con una elaboración que recupera la utilización de las tinajas de cerámica en combinación con la crianza en barricas de roble. Se trata del nuevo CERÀMIC MONASTRELL criado en tinaja, elaborado por el prestigioso enólogo Pepe Hidalgo, director técnico de la bodega.

 “El vino y la vid están presentes en mi vida desde que nací. Mi abuelo fue maestro y quizás la figura más importante de la viticultura española y mi padre es, además, de un gran estudioso de la viniviticultura uno de los enólogos más importantes del país. Es por ello que, para mí, es mi profesión, pero también es la mayor afición que tengo. Lo vivo con pasión e ilusión, espero ansioso siempre la vendimia y aún cada día me emociona encontrar la complejidad de un buen vino”. Pepe Hidalgo, director técnico de la bodega.

 

 

Ceràmic, del griego antiguo “Keramiké” (hecho de arcilla) es un vino elaborado con uvas de la variedad Monastrell procedente de viñas viejas situadas en parcelas de estricto secano. Criado durante 11 meses en barricas de tostado medio y afinado en tinajas de cerámica al final de su crianza. La micro oxigenación que permite este material a través de las paredes del recipiente, produce un aporte lento y continuo de oxígeno que preserva y potencia el sabor de la fruta aportando frescura y expresividad mientras que el paso por barrica aporta una gran finura y elegancia a nuestros vinos, a la vez que permite que estos sean muy respetuosos con las características específicas de nuestro terroir.

La utilización de la variedad Monastrell también supone una vuelta a las raíces de la compañía ya que fue una de las primeras variedades que utilizó en sus orígenes a finales del siglo XIX. Se trata de una variedad típica del sureste de España que necesita climas muy cálidos y suelos muy áridos. Con esta uva obtenemos vinos muy potentes y con una gran concentración. Tras su paso por barrica y su afinamiento en tinajas de cerámica conseguimos un vino de color rojo intenso, oscuro y con ribetes vivos. En la nariz destacan los aromas de ciruela madura, regaliz, coco y vainilla. Su paso por boca es amplio, robusto, de tanino dulce y elegante acidez. Deja el recuerdo en la boca de estas frutas rojas muy maduras.

Elaborado con el sello distintivo de calidad de la DOP Valencia, una región vitivinícola que se reinventa y apuesta por la recuperación de las uvas autóctonas, Ceràmic Monastrell se posiciona en el segmento de vinos premium para poder competir de tú a tú con las grandes referencias de los vinos españoles en las cartas de los mejores restaurantes. 

Ceràmic Monastrell supone un paso más en el camino que ha emprendido Bodegas Vicente Gandía en la elaboración de grandes vinos icónicos que están ayudando a la compañía a generar nuevas oportunidades de negocio y crecer en su posicionamiento, lo que supone un paso adelante para los vinos valencianos en general.

 

Visitamos Bodegas Vegalfaro

Hablar de Bodegas Vegalfaro es hablar de vinos con personalidad propia, quizá el lector piense que el vino se hace con uvas, pero en este caso las uvas se someten a una manera de entender el viñedo y su cultivo muy personales, y ahí está Rodolfo Valiente que es la cabeza visible de este proyecto. Situada en Requena, en la carretera de El Pontón a Utiel, esta finca con 35 Ha de cultivo de viña, rodea a la bodega, siendo un precioso enclave donde se respira tranquilidad y perfectas vistas a un mar de viñas.

Aunque la expresividad de sus vinos no cabe duda de que son excelentes, no sería así sin un control exhaustivo de la viticultura, en este caso ecológica y certificada, que hacen que siempre haya que ir por delante de lo que pueda suceder para obtener un producto que cumpla las exigentes expectativas del consumidor.

Conversar con Rodolfo compartiendo sus vinos, desde los más jóvenes y llenos de fruta hasta los más complejos y finamente elaborados, es un aprendizaje que no hay que perderse, pues conoces cómo es posible hacer vinos profundamente mediterráneos de diferentes variedades y suelos tan diferentes como los que rodean a la finca donde tiene la bodegas o los que tiene en el paraje de Los Balagueses, de suelos arcillosos donde la planta es capaz de profundizar para buscar a suelos calizos de piedra con rendimientos bajos y alta concentración de azúcares y polifenoles.

En los más de 20 años que la bodega está operativa, se ha renovado las gamas de vinos, pero siempre con el espíritu de elaborar vinos que expresen terruño, usando técnicas modernas pero a la vez muy probadas, como dice Rodolfo, el secreto está en el control en campo y limpieza en la bodega.

Las tres gamas de vinos que produce no significan tres calidades distintas, al contrario, encontramos la misma calidad en un Rebel.lia, que en un Caprasia o en un Pago de Los Balagueses, lo que cambia es la material prima y el tipo de elaboración.

 

 

Rebel.lia es la gama de vinos jóvenes, pensados para tomar por copas en los bares y restaurantes y también para compartir en comidas sencillas, desenfadadas, buscando esa chispa de frescura, fruta y con expresión de añada.

La gama Caprasia es quizá la que más expresiva, pensando en las variedades autóctonas como Macabeo y Bobal y acompañadas de Chardonnay y Merlot para conferirle más equilibrio y que se puedan disfrutar sin perder la identidad del terruño. Destacar la crianza del Caprasia Bobal que pasa por ánforas de 180 litros para conseguir un buen afinamiento y no perder la esencia de la variedad.


Los vinos del Pago de Los Balagueses son los más especiales y difíciles de elaborar, la situación de este paraje y las condiciones geográficas hacen que las plantas tengan más complicada su supervivencia, suelos pobres con roca madre caliza a poca profundidad, hacen que las producciones sean bajas pero de una calidad envidiable, la Syrah, Garnacha Tintorera y Chardonnay se adaptan y la singularidad del paraje excepcional. De hecho estos vinos se reconocen como vinos de Pago, siendo Los Balagueses Denominación de Origen Protegida propia.

Los cavas de Vegalfaro, que siempre ha elaborado, son de mucha frescura y finura, todos elaborados por el método tradicional y Brut Nature, además ahora tiene un Gran Reserva con 36 meses de rima que cabe destacar su cremosidad y finísima burbuja. También la gama Caprasia dispone de un cava fresco y cremoso.

En definitiva si quieres pasar un buen rato, disfrutar del paisaje y de los vinos con una visita guiada y personalizada, no te lo pierdas porque lo vas a vivir intensamente y desde luego que vas a disfrutarlo.

Galardones Bacchus y altas puntuaciones en la Guía Peñín para Clos de Lôm

La bodega valenciana Clos de Lôm continúa con una trayectoria imparable en el mundo vinícola desde que comenzara su andadura en 2018, de la mano del enólogo Pablo Ossorio. En esta ocasión, Clos de Lôm ha conseguido hasta 91 puntos en la Guía Peñín y el oro y la plata en los Premios Bacchus.

 La Guía Peñín revalida todos los vinos de Clos de Lôm

Los vinos de Clos de Lôm han recibido puntuaciones de Peñín desde la primera añada, y una vez más repiten sobresaliente en casi todos sus vinos.

 “El año pasado Isidra se entrenó con un sobresaliente de 90 puntos. Este año hemos conseguido subir un punto así que estamos muy orgullosos porque es la revalidación de nuestros vinos en una de las guías más importantes del sector”, señala Lucía Serratosa, CEO de Clos de Lôm.

 La Guía Peñín es una de las principales referencias dentro del sector vinícola a nivel nacional e internacional. Clos de Lôm ha obtenido las puntuaciones de 89 puntos en Malvasia 2020, 90 puntos en Monastrell 2020, y 91 puntos en Tempranillo 2019, Garnacha 2020 e Isidra 2018. 

 


Bacchus de oro y Bacchus de plata para Monastrell y Malvasía

En el Concurso Internacional de Vinos Bacchus, uno de los más prestigiosos certámenes vitivinícolas que convierte a Madrid en la capital mundial del vino, Clos de Lôm también se ha hecho un hueco en el medallero, en su celebración el pasado mes de mayo.

 Clos de Lôm Monastrell ha conseguido una medalla de oro y Clos de Lôm Malvasía se ha alzado con la de plata. El rosado de Monastrell, que tantas sorpresas está dando, junto al blanco de Malvasía, se han convertido en dos buques insignias de la bodega.

 


Vinos inspirados en la naturaleza

Los vinos de Clos de Lôm tienen el peso de una tradición centenaria y de sus orígenes. Estos vinos de finca se crían en tierras que ya han visto crecer a cuatro generaciones de amantes de sus viñedos y del trabajo bien hecho. En Clos de Lôm conocen al detalle las variedades que mejor se adaptan a cada terruño, a cada altitud y las necesidades de cada cepa. Por eso, cada uno de sus vinos posee la personalidad que solo da la diversidad de la naturaleza.

 

 

Visitamos la bodega Las Mercedes del Cabriel

En el término más occidental de la provincia de Valencia y limitando con Cuenca encontramos una finca que alberga la Bodega Las Mercedes del Cabriel. Situada en Villargordo del Cabriel, de camino a Fuenterrobles, encontramos este edificio singular, edificación de finales del siglo XIX que da nombre a la bodega. 

Esta construcción estilo "Chateau" alberga en su interior, una antigua bodega que ha sido remodelada para, en el siglo XXI, producir un vino singular y diferente. Aprovechando los antiguos depósitos subterráneos y dotada de unos pequeños, pero suficientes, depósitos de acero inoxidable, barricas nuevas y una mesa de selección, se elabora unos de los vinos de la variedad Bobal, adscrito a la DOP Utiel-Requena, más diferentes de la comarca.

Haciendo historia, la finca, antiguo Coto de Caza de José Canalejas, presidente del Partido Liberal en el siglo XIX, tiene unas 200 hectáreas en las que alberga diferentes tipos de cultivos, así como zonas de bosque y matorral, todo ello en un paraje natural como el de las Hoces del Cabriel. Después la finca fue a manos de la familia Oria de Rueda, familia que por aquellos tiempos se dedicaban al comercio de la seda, principal industria de la comarca Utiel-Requena en el siglo XIX, que luego se reconvirtieron en bodegueros aprovechando el auge del comercio del vino a principios del XX provocado por la devastación del viñedo  francés en tiempo de la Filoxera.

La bodega fue luego adquirida posteriormente por una familia valenciana que la transformó en un alojamiento rural, y no fué hasta hace unos pocos años, en que se empezó a producir su primer vino. Aprovechando viñedos centenarios y la elevada altura de la finca (900 metros), se elaboró con todo detalle y cuidado el vino Las Mercedes del Cabriel Bobal

Elaborado bajo la dirección técnica del enólogo José Hidalgo, con una producción limitada a no más de 11.000-12.000 botellas,  la añada 2018 el vino se presenta con un bonito color rojo con reflejos violetas, de capa medio alta, con buena lágrima en la copa. En nariz, a copa parada, el primer aroma es una sensación de monte bajo mediterráneo, seguido de mentolados y notas balsámicas, agitando el vino empieza a surgir la fruta roja fresca (cerezas, frambuesas, grosellas), el fondo de vainilla denota la crianza en buena barrica de roble francés y sutilmente asoma un tostado ligero. En la boca tiene una entrada muy fresca, parece que cuando pasa por la garganta se termina el vino, pero no es así, se expande de manera que el posgusto permanece y van apareciendo recuerdos balsámicos, fruta roja y sobretodo una frescura que invita a beber otro sorbo.


Hay una elaboración especial, Las Mercedes Esencia, de la que se elaboran no más de 600 botellas y que es un producto que  se elabora en añadas y condiciones excepcionales. 

Creo que es una visita que no hay que perderse, disfrutar del paraje, conocer el vino y sobre todo probar algo diferente elaborado con uva Bobal.

 

Finca Casa Julia 2020 primer albariño con DO Valencia de Hispano Suizas

Desde el corazón de los viñedos de Requena, Bodegas Hispano Suizas ha dado una nueva vuelta de tuerca a la innovación en los vinos españoles al sacar al mercado Finca Casa Julia, el primer albariño Mediterráneo de la DOP Valencia.

En la tarde del jueves 20 de mayo se presentó a la prensa especializada en el Hotel Las Arenas 5* GL en lo que ha sido también un auténtico reencuentro social de la crítica vinícola tras los aislamientos provocados por la pandemia.

La variedad autóctona de la costa gallega, una de las más celebradas en el mercado internacional, se ha adaptado al terroir de Hispano Suizas de una forma tan peculiar que ha dado a luz a un vino espectacular en las manos del enólogo Pablo Ossorio, buen conocedor del albariño por su experiencia en el sector en Galicia.

Es una vieja intuición que compartíamos Rafa Navarro y yo, que el albariño podía hacer grandes vinos en Valencia, por eso hoy estamos tan contentos de presentaros Finca Casa Julia, porque el esfuerzo ha merecido la pena”, dijo Ossorio en la presentación. 
 

De un noroeste de clima húmedo y con el Atlántico a las puertas, se pasa a un albariño de altura, cultivado a unos 750 metros de altitud en la meseta de Requena y con la influencia del Mediterráneo a poco más de 50 kilómetros en línea recta.

La reciente apuesta de la DOP Valencia de permitir el albariño, en su línea de apostar por vinos de calidad y de futuro, es estrenada por Hispano Suizas en la búsqueda de un vino blanco moderno en el que el cambio climático juegue a favor.

Según señala Pablo Ossorio, el mercado demanda blancos aromáticos de calidad “donde la frescura y la acidez se conjuguen bien para dar singularidad y longevidad a unos vinos complejos” en los que aromas frutales y florales se combinen con una boca “de un vino con cuerpo” y largo recorrido en botella, un vino blanco de guarda.

El cambio climático está llevando a las variedades autóctonas a elevar su Ph, que con la falta de ácido málico dejan a los vinos sin frescura.

El albariño entra bien en este juego en el clima de Requena, que combinado con un cultivo adaptado al suelo calizo arcilloso de la zona y una producción baja, se convierte en un aliado prodigioso.

El resultado es un Finca Casa Julia 2020, un blanco joven fermentado en barricas de 400 litros nuevas de roble, y mantenido con sus propias lías en depósitos esféricos de cemento, que es muy aromático, frutal, fresco, con la acidez excelentemente compensada, con cuerpo y que tiene una larga vida gracias a la buena integración de la madera y su crianza con las lias.

 

Sin hueco para el error

Hispano es un proyecto caracterizado por no dejar nada a la improvisación. Cada novedad que descorchamos tiene su origen mucho antes que en la fecha de la añada de la botella. Siempre es fruto de un largo proceso de investigación en la viña primero, y en la bodega después.

Desde los inicios, la bodega ha plantado muchas variedades para ir viendo su evolución y aclimatación a los suelos, humedad, latitud y temperaturas de Requena. Tras diversas vinificaciones y coupages, al final se va produciendo una selección natural pactada por los pilares de la bodega, Rafa Navarro a los mandos de las viñas y Pablo Ossorio en la parte enológica.

Sólo cuando coinciden ambos sigue adelante la apuesta, y la de Finca Casa Julia alcanza ahora el estreno.

Desde 2015 experimentaban con variedades blancas en una parcela que da nombre al vino y que está al lado de Casa la Borracha, de donde sale el bobal. 
 

La parcela se prestaba para blancos y probaron con diferentes variedades blancas como xarello, riesling, albariño, viognier…etc. El olfato de Rafa Navarro es la rueda a seguir, como demostró desde finales del siglo pasado con su apuesta con el pinot noir después de ir descartando otras más conocidas… y eso que tuvo que aguantar que le dijeran repetidamente que abandonara, que no funcionaría… Pues bien, hoy los mejores pinot de España están en las cavas de esta bodega.

El albariño fue pasando todos los cortes que se imponían Navarro y Ossorio en esa búsqueda de la excelencia que busca

Hispano Suizas. Ninguna novedad de la bodega puede desentonar con la exclusividad de los productos ya en el mercado, y esa exigencia que se autoimponen da resultados como Finca Casa Julia que, más pronto que tarde, dará grandes alegrías a sus creadores como el resto de la gama de blancos: el Impromptu, de Sauvignon blanc y el rosé de pinot noir, los cavas Tantum Ergo, Los Bassus, el Quod Superius y el famoso Bobos Finca Casa la Borracha.

Vallblanca 2020 de La Casa de las Vides

La Casa de las Vides, es una bodega de nueva planta que se asienta sobre lo que, desde 1783, ya fue una antigua bodega: la bodega de la Finca El Galtero de Agullent, en la Vall d’Albaida, al sur de la provincia de Valencia

Durante tres generaciones, desde 1955, la familia de Francisco Gandia Casanova se ha dedicado al mundo del viñedo. Como Vivero Seleccionador de vid y frutales (Viveros La Casa de las Vides) abastece de vides y barbados a las mejores bodegas españolas y internacionales siendo pioneras en el sector de la planta injertada.

A partir de 2005 empiezan a vinificar de manera que así cierran el ciclo productivo del vino y nace la bodega como tal. La bodega cuenta con el asesoramiento técnico en elaboración por parte del enólogo Francisco Javier Gandia Espi , Ingeniero Agrónomo , Licenciado en Enologia y asesorado en los inicios por Ana Martín Orzan.

Los viñedos se asientan en las fincas ”El Galtero”, “El Catalí” , “El Cerro” y “Set caps”.

Estas fincas están ubicadas en plena “Vall d’Albaida”, al sur de la provincia de Valencia. Pertenecen a la D.O. Valencia y específicamente a la subzona Clariano.

El Valle esta rodeado por sierras como la Serra Grossa , Serra de la solana , Serra d'Águllent , Cova alta y Benicadell

Sus tierras calizas, sus ríos, fuentes y manantiales, confieren a este valle una frescura y unas características inigualables para cultivar nuestros viñedos y producir vinos de gran calidad.

 


El vino Vallblanca 2020 100% Gewürztraminer nace en el viñedo de la finca "La Vega", vides plantadas en un suelo calizo de arcilla blanca, que le aportan frescura y una buena acidez, con una edad de 15 años y que con una climatología de inviernos fríos y veranos calurosos, junto al aporte de humedad de viento de Levante, hacen que la variedad crezca con un perfecto aireamiento y buena insolación.

Respecto a la elaboración, se vendimia la segunda quincena de agosto y se mantiene la uva a una temperatura de entre 10º y 12º, pasando a fermentar de 3 a 4 semanas manteniendo una temperatura no superior a los 15º de manera que se le pueda extraer todo el potencial aromático para luego  reposar junto con sus lías hasta su embotellado.

El vino se muestra con un color amarillo pálido, muy graso en copa y con una limpidez que destella reflejos algo dorados. En la nariz tiene un buen potencial aromático, así pues encontramos notas cítricas, flor blanca, fruta de hueso, también hay un fondo mineral. En la boca tiene un buen ataque, la acidez es muy controlada, destaca un sabor algo salino y un toque de calidez. Es fácil de beber y su postgusto recuerda mucho a frutas blancas como la pera.

A diferencia de los vinos cultivados en el Valle del Rin o en la Alsacia, este Gewürztraminer no encontramos notas de hidrocarburos, tan características en estos vinos, quizá por la diferencia de suelos, aquellos mucho más ácidos y sobre todo formados por mezcla de esquistos, cuarcitas, sedimentos del Terciario y el llamado loess (polvo de la Edad del Hielo).

El clima mediterráneo interior de la Vall d'Albaida, la humedad de los vientos de Levante y los suelos calizos de arcilla blanca, confieren a la uva características más aromáticas más intensas y una boca un poco más cálida que en regiones más frías como es centro europa. 

Concluiría diciendo que este vino tiene su propio carácter y el clima le confiere una buena nariz con notas muy frescas y una potencia en boca controlada que lo hace fácil de beber y fácil de maridar con cualquier plato de pasta, pescados, carnes blancas y nuestros arroces mediterráneos.

Visitamos la bodega Cárcel de Corpa

En la bodega del Rebollar de Ernesto Cárcel soplan nuevos vientos y una nueva generación se pone al mando del timón para modernizar esta bodega familiar, con una amplia tradición vinícola. Belén Cárcel, licenciada en químicas y enología es la encargada de ponerle cara a este proyecto arraigado desde hace varias generaciones.

Teníamos ganas de visitar la bodega subterránea situada en el Pago de Santana, en el Rebollar, pedanía de Requena que se encuentra en la márgen izquierda de la A3 en dirección Requena y que tiene una característica y es que se encuentra situado en medio de una llanura formada por campos de viñedos y a los pies de la Sierra del Tejo y junto a la Herrada un paraje está considerado como una de las masas forestales más importantes de la comarca e importante reserva de caza propiedad del gobierno autonómico valenciano.

 

Alrededor de la bodega y con 20 Ha de viñedo, se encuentran viñedos plantados hace de más de 60 años de las variedades Tempranillo, Garnacha y Macabeo, que junto  a la autóctona Bobal conforman el patrimonio enológico de la bodega. El edificio de elaboración, construído de manera subterránea en su totalidad, hace que su utilización sea adecuada para elaboración de vinos, tanto por la entrada de vinos usando la propia gravedad, como para la crianza de los mismos, manteniendo una temperatura constante y condiciones de humedad propicias.

 

Tras una breve introducción sobre el viñedo de su enóloga, psasamos a visitar el interior de la bodega, que dispone de entrada y recepción de uva en la parte superior y en la inferior los depósitos de fermentación y la sala de crianza de los vinos. Tras la visita procedimos a catar algunas de las referencias que la bodega comercializa.

Los vinos jovenes son la gama 9 de Octubre, una gama que los componen un tinto, un rosado y un blanco, después hay una serie de vinos más clásicos como son los Cárcel de Corpa Crianza, Reserva y Gran Reserva y por fin tres elaboraciones más de corte diferente y en dónde la mano de la jóven enóloga tienen mucho que ver en su elaboración y diseño de la etiqueta.

La marca Cárcel de Corpa hace referencia al apellido de un antepasado de los actuales propietarios, Simón de la Cárcel de Corpa, que compró una finca en Rebollar, según se acredita en documento original firmado ante el escribano de la Villa de Requena y que actualmente es la marca por que la bodega quiere ser conocida y que además está muy presente en la redes sociales y el mundo digital.

Los vinos nuevos son Maldita Pandemia y Dame un Beso, Negro, además de un clásico de maceración carbónica todos ellos con el factor común de la uva Bobal. Como todos los demás estos también están adscritos a la DOP Utiel-Requena y quieren adaptarse a los nuevos tiempos utilizando etiquetas y nombres llamativos y cómo no poniendo haciendo unos vinos más descarados y con mucha carga frutal.

Maldita Pandemia es un bobal jóven pero muy fácil de tomar, ideal para el amante de los vinos más atrevidos, es intenso en color y sabor y además en boca es bastante fresco y con mucho carácter, todos sabemos que el nombre hace referencia a tan nefasto año por culpa de la Covid-19. Dame un Beso, Negro es también un bobal de los del tipo madurado en barrica, que está muy equilibrado porque ese paso breve por barrica francesa le confiere una doma de los taninos suavizándolos y dándole al vino notas más amaderadas, pero sin apenas alterar la fruta. El vino es un guiño al marido de la enóloga de origen dominicano y que de alguna manera parece algo transgresor y encaminado a los estantes de los consumidores milenials.

Cárcel de Corpa Reserva y Gran Reserva son vinos de corte más clásico, con un coupage de Tempranillo, Garnacha y Bobal que realizan un a larga crianza en barricas de roble americano y que son el reflejo de un terruño y una viña vieja capaz de dar vinos con frescura y carácter, además de mantener un corte clásico pero que sorprende bastante a los sentidos.

Como final a este artículo he de decir que se pasa un rato estupendo y se disfruta bastante ya que es una visita corta, agradable, se trata muy bien a los visitantes y junto con la cata de vinos se degusta un poco de embutido curado de la zona, lo que es de agradecer enormemente sobre todo si se cata a las 10 de la mañana.

Visitamos la finca y la bodega Casa Lo Alto

Dentro del término municipal y geográfico de Venta del Moro nos encontramos una partida llamada Casa lo Alto, ésta tiene censados 4 habitantes, pero lo que nos interesa a nosotros es conocer la finca, la bodega y los vinos que allí se producen.

Tras el paso por la finca de diferentes propietarios de origen suizo y elaborar vinos muy dirigidos al país transalpino, desde hace 3 años, el grupo Schenk también de origen suizo, ha adquirido está finca para poner en valor el patrimonio vitivinícola y paisajístico que esta finca de 150 ha. tiene junto con la casa situada la colina que domina el paraje.

Al mando del proyecto, Víctor Marqués, enólogo de merecida reputación (Celler del Roure, Murviedro, La Comarcal Viticultores...), que tiene como misión crear el paisaje favorable para el cultivo de las 60 ha. de viñedo que dispone la finca (junto a parcelas de almendros y bosque mediterráneo) y crear vinos de finca poniendo en valor los bobales y garnachas de entre 30 y 80 años de las parcelas más interesantes.


 

Los suelos son fundamentalmente calcáreos con la roca madre casi en la superficie, suelos variopintos, pues hay zonas más arcillosas e incluso arenosas. En nuestra visita nos dimos una vuelta por las parcelas más interesantes, así pues la parcela Rocha Candeal tiene unas garnachas de 45 años sobre suelos arenosos que da vinos muy finos, elegantes y que tienen su máxima expresión en el vino Rocha.

Manzán es un bobal elaborado de la parcela con el mismo nombre y dos parcelas más de la finca, de viñedos de entre 50 y 80 años. Trena es el tercer vino que elaboran con la variedad Tardana y que proviene de una finca cerca del paraje dónde está Casa Lo Alto y que es el testimonio de otra variedad autóctona que también se va a introducir en  la finca en los próximos años. La finca dispone de otras variedades como Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay que, a pesar de cultivarse en la finca, no forman parte de manera directa en el proyecto que lidera Víctor, aunque se les dan otros usos.


 

La bodega está en una nave que dispone de pequeños depósitos de acero inoxidable, también hay diferentes depósitos de hormigón, crudo y vitrificado, fudres de 5000 litros de roble y fudres ovalados de roble austríacos. También dispone de barricas de 225 y 500 litros. El tamaño de la bodega es el suficiente para el proyecto y tres son los vinos que están disponibles. Rocha, Manzán y Trena los pudimos catar en los depósitos y barricas y luego catamos las añadas ya en comercialización.

La casa de la finca está totalmente por dentro reformada y con un aire moderno pero con mucho gusto y hay una gran sala acristalada en la parte trasera, sonde pudimos catar y conversar con Víctor de los vinos.

Trena es el blanco de Tardana de la cosecha 2019 que se elaboró en  barricas de 500 litros, directamente la uva de la prensa a la barrica, donde fermentó y estuvo con sus lías sin battonage ni maloláctica, El vino es muy aromático, la boca es amplia y, aunque le echo en falta un poco más de acidez, está enfocado para acompañar platos de pescados blancos y carnes blancas a la plancha. 

Rocha 2017 es una garnacha muy fina que se elabora en fudres de roble de 5000 litros con un 20%-40% de uva con raspón y luego pasa a depósitos de hormigón para hacer la crianza. Es un vino con poco color, muy elegante en nariz, fino y con notas muy minerales, de gran recorrido.

Manzán 2017 es un bobal de diferentes parcelas con edades entre 45 y 80 años, se utiliza también algo de raspón para su elaboración y hace la crianza en hormigón. Es un vino con bastante capa, muy aromático, notas de frutos rojos, fondo mentolado y en boca muy fino, con apenas tanino y muy mineral.

En bodega también catamos el Trena 2020, aún fermentando en los fudres austríacos, el Rocha 2019 en el fudre y el Manzán 2019 que aún está en el depósito de hormigón. Son vinos que estarán entre el año que viene y el siguiente en el mercado y que ya cuentan con el bagaje de las añadas anteriores, serán diferentes seguro, porque el proyecto de Casa Lo Alto lo que pretende en diferenciar sus vinos, que sean vinos de añada con el proceso más limpio y simple posible para que expresen el paisaje de dónde provienen y se distingan de otros vinos de la comarca Utiel-Requena precisamente por el paraje de donde provienen.

Este proyecto es un valor seguro del que oiremos habar bastante en los próximos años y que hemos empezado a disfrutar ya y seguro que nos sorprenden.






Visita a Bodegas Haya

Situada en la aldea de Los Cojos (Requena) se encuentra la pequeña bodega de la familia Haya Rebolledo, en la dirección del proyecto encontramos a Eloy, proveniente de la familia que desde hace más de 100 años trabaja la tierra y cuida las viñas de donde nacen los vinos.

El espíritu de la bodega está orientado a elaborar vinos, de manera artesanal, poniendo en valor su patrimonio más preciado que son las viñas, algunas de 100 años, de donde se obtienen vinos con un carácter marcado por el terruño y muy francos a la variedad.

El valor de esta pequeña bodega está en la trayectoria que Eloy y su familia sigue cada día desde que se embarcó en su proyecto. Trayectoria basada en cuidar y mantener el viñedo, seleccionar aquellos frutos de las parcelas que más carácter puedan impregnar al vino y trabajar en conseguir que el vino sea de excelente calidad sin tener que intervenir más que lo justo para que en los procesos se cumplan los parámetros enológicos marcados para conseguir el objetivo.

 

La bodega comercializa dos vinos y un cava, y tiene previsto sacar un tercer vino más exclusivo y mucho más elaborado.

Sus tres elaboraciones tienen el nombre de Adriano, nombre que evoca al emperador romano del siglo I d.C. Publio Elio Adriano, y que además en el diseño de la etiqueta viene reflejado por trazos que dibujan un casco y unas columnas romanas, así como otros motivos que dan esa imagen. Las botellas de vino llevan un corcho de calidad y testado para no contaminar con TCA al vino y las cápsulas que recubren el tapón van selladas con cera ecológica de abeja que son menos tediosas de abrir que un lacre que es más duro y difícil de abrir.

Respecto a la bodega, he de decir que es un pequeño espacio donde descansan algunas barricas y también las nuevas de roble español, madera de similares características al roble francés, que es adundante en nuestro país pero que aquí no explotamos de manera industrial como en el país vecino. En estas barricas de este tipo de roble descansa el nuevo proyecto de Bodegas Haya que saldrá pronto al mercado y del que fuimos testigos, se trata de un Bobal de Pie Franco de viñas de 100 años que permaneción es estas barricas de 1000 litros de roble español durante 12 meses y que aguarda a ser embotellado en una botella exclusiva y tendrá que afinarse en botella durante unos meses. Sinceramente y por la cata que hicimos en bodega tendrá un futuro muy prometedor y además es bastante sorprendente.

Los vinos Adriano Macabeo - Chardonnay y Bobal - Merlot tampoco pasan desapecibidos al paladar. El primero de ellos es un vino blanco bastante complejo, proviene de parcelas con suelo calcáreo y se elabora en pequeños depósitos a temperatura controlada. El resultado un vino fresco y muy aromático a la vez que muy gastronómico en boca, destacar la presencia de notas aromáticas muy mediterráneas y gran frescura y mineralidad en boca. Atención a este vino porque sólo se produjeron 2500 botellas de la añada 2019 y es muy sorprendente e incluso adictivo si eres de blancos con personalidad.

El Adriano Bobal-Merlot 2019 tampoco deja indiferente, con 6 meses de barrica francesa y uvas provenientes de Bobal Centenario de Pie Franco y Merlot de las fincas Corralillo, Huerta y Semanero, confieren al vino una delicadeza y a la vez una complejidad difícil de encontrar en vinos de la zona con esta corta crianza. Su producción limitada también lo hace más exclusivo, pues la selección y trabajo en campo y bodega se realizan con mucho mimo y cuidado para obtener un vino que parece de latitudes más septentrionales, encontramos frescura, elegancia y un carácter muy particular.

 


Pendiente de catar el cava Adriano, premiado por la asociación de sumilleres ASVASU en este 2020 y ganador de la Gran Medalla de Oro en 2017 y 2018 en el concurso oficial de PROAVA. Según la crítica es un cava enormemente gastronómico y con unas propiedades organolépticas muy diferentes debido a su cuidada elaboración.

Por último reseñar que también elaboran un vermut, agotado actualmente, pero que si pude degustar en la visita, elaborado con base Macabeo y un mínimo porcentaje de bobal que tiene un carácter especial y muy aromático así como fácil de beber.

Una visita recomendable y un almuerzo con productos de la tierra para repetir, sobre todo por la buena conversación con Eloy y el poder aprender muchas cosas del vino y de la viña.

Visita a la bodega Los Frailes en Fontanars dels Alforins

Situada en pleno Valle dels Alforins, se encuentra la bodega Los Frailes en un enclave privilegiado, su situación es magnífica, pues desde el emplazamiento podemos observar los viñedos que conforman esta finca, que desde hace 13 generaciones es propiedad de la familia Velázquez.

Situada en la antigua casa de los frailes Jesuitas, que fueron expulsados de la península en 1767 por Carlos III, la familia Velázquez la adquirió en subasta pública en 1771 y ahí empezó el proyecto que, a punto de cumplir 250 años, es fiel al respeto por el pasado y por supuesto cuidando del entorno y la naturaleza que es la responsable del fruto que cada año se obtiene en la finca.

 


 La finca está rodeada de viñedo, olivo y almendros y cuenta con unas 162 ha. en total. La elaboración del vino se hace totalmente de manera ecológica, las parcelas van desde zonas más altas hasta el centro del valle y cada una está totalmente controlada a través de procesos de agricultura ecológica y biodinámica.

En general es un terreno totalmente agrícola, de secano y con suelos fundamentalmente calizos, aunque las montañas que rodean a las parcelas son suelos de tipo dolomita que durante su erosión han ido transportando sedimentos hacia las laderas y centro del valle, a todo esto hay que destacar una piedra caliza dura que, a diferentes profundidades en cada zona, permite mantener la humedad en el suelo en los periodos de sequía. Y a su vez la textura franco arenoso y pedregosa del suelo la que permite el drenaje del agua cuando llueve en abundancia.


Visitamos la bodega con Miguel Velázquez, enólogo y principal representante de este proyecto familiar, para entenderlo, la mayor parte de la visita la realizamos en el campo, reconociendo algunas de las variedades, que además en esta época del año nos ofrecía una paleta de colores otoñales que nos hacían capaces de reconocer cada una de las variedades. Ya con las hojas agostadas y en el ciclo de la viña en aletargamiento, reconocimos el cultivo de la viña, con variedades más jóvenes como la Moscatel, Sauvignon Blanc, Viognier y Verdil plantadas en espaldera, reconociendo los suelos, con poca labranza y con presencia de abono, que proviene en parte de los propios hollejos de la uva, excrementos de una cabaña de ovejas que se estabulan en invierno y que pastan por la viña y un aporte extra para enriquecer suelos sin usar ningún químico.

Por otra parte también visitamos viñas de más de 25 años en vaso de Monastrell, estas aún conservaban hojas y racimas, pues es variedad más tardía, en esta zona, más baja que la de variedades blancas había mucha más presencia de suelo calizo y con mucha más cantidad que la zona alta anterior.

Respecto a la bodega antigua, aún utilizada para la crianza de vinos, pudimos ver los depósitos subterráneos de cemento y también una zona de vasijas o tinajas enterradas, que ya no se utiliza pero que son la esencia de las bodegas de la zona, donde antiguamente se elaboraba el vino y se conservaba. También hay diversa maquinaria antigua, así como damajuanas y barricas con procesos de fermentación y crianza experimentales.

 

Respecto a la bodega de elaboración, se trata de una nave alta con depósitos de acero inoxidable y un parque de barricas de diferentes tamaños (225 litros hasta 600 litros) y linea de embotellado.

Tras la visita llegó la cata, catamos 3 vinos de los 13 que comercializan, empezamos por el Blanc de Trilogía de 2019, un vino con Sauvignon blanc mayoritariamente que le acompaña un toque de Moscatel de Alejandría, algo  de Viognier y Verdil, con pequeño paso de barrica. Se trata de un vino blanco muy aromático, predominio de cítricos y fruta de hueso y con amplitud en boca y fácil de beber, es también muy gastronómico y destacaría su frescura.

En cuanto a los dos tintos, el Monastrell de Los Frailes destaca por su frescura y cantidad de fruta que nos ofrece, un vino que tras su fermentación alcohólica en acero inoxidable, permanece en depósitos de hormigón donde realiza la maloláctica y se va afinando hasta su embotellado.


 El otro tinto es una selección especial de Monastrell y Syrah con paso por barrica durante al menos 1 año. Se trata del vino Bilogía en el que se combinan las dos uvas teniendo un aporte de fruta y frescura por parte de la Monastrell y mineralidad procedente de la Syrah, esta combinación da lugar a un vino fresco y a la vez amable y redondo, no encontrando apenas notas de la madera en el vino para poderlo disfrutar de manera más natural y con la máxima expresión de las variedades y el terruño.

Aquí terminamos la visita, pero me gustaría destacar que no teníamos tiempo para más, pero es muy interesante conocer el resto de vinos, sobre todo los vinos de parcelas singulares, ahí podemos encontrar Los Frailes Caliza y Dolomitas, con la diferente expresión de la uva Monastrell con suelos extremos de calizas y roca madre y la Los Frailes Rubificado, donde una uva como la Garnacha Tintorera produce vinos de caracter fresco influenciados por suelos calcáreos ricos en óxido de hierro. En otros capítulos hablaremos de estos vinos que son elaborados en pequeñas producciones, respetando al máximo el origen de la materia prima de tan singular parcela.


Terminaré citando el vino dulce natural After 3 de vendimia tardía, 100% monastrell procedente de una parcela que, si el año lo permite y no se estropea la uva, proviene de realizar una vedimia tardía y recogiendo el fruto ya pasificado que luego se fermentará con racimos enteros, obteniendo un vino delicadamente dulce, con notas pasificadas y algo de tanino, nada empalagoso y perfectamente maridable con foie, quesos curados y frutos secos.

En definitiva una visita muy instructiva de la que se puede resumir que el respeto por la naturaleza y el entorno permite obtener unos frutos de los que elaborar vinos francos, frescos, sabrosos y de mucha calidad, perfectamente ensamblados y presentados para gustos de cualquier paladar.