164 Vinos Valencianos
Vinos Valencianos

Visitamos la bodega Cárcel de Corpa

En la bodega del Rebollar de Ernesto Cárcel soplan nuevos vientos y una nueva generación se pone al mando del timón para modernizar esta bodega familiar, con una amplia tradición vinícola. Belén Cárcel, licenciada en químicas y enología es la encargada de ponerle cara a este proyecto arraigado desde hace varias generaciones.

Teníamos ganas de visitar la bodega subterránea situada en el Pago de Santana, en el Rebollar, pedanía de Requena que se encuentra en la márgen izquierda de la A3 en dirección Requena y que tiene una característica y es que se encuentra situado en medio de una llanura formada por campos de viñedos y a los pies de la Sierra del Tejo y junto a la Herrada un paraje está considerado como una de las masas forestales más importantes de la comarca e importante reserva de caza propiedad del gobierno autonómico valenciano.

 

Alrededor de la bodega y con 20 Ha de viñedo, se encuentran viñedos plantados hace de más de 60 años de las variedades Tempranillo, Garnacha y Macabeo, que junto  a la autóctona Bobal conforman el patrimonio enológico de la bodega. El edificio de elaboración, construído de manera subterránea en su totalidad, hace que su utilización sea adecuada para elaboración de vinos, tanto por la entrada de vinos usando la propia gravedad, como para la crianza de los mismos, manteniendo una temperatura constante y condiciones de humedad propicias.

 

Tras una breve introducción sobre el viñedo de su enóloga, psasamos a visitar el interior de la bodega, que dispone de entrada y recepción de uva en la parte superior y en la inferior los depósitos de fermentación y la sala de crianza de los vinos. Tras la visita procedimos a catar algunas de las referencias que la bodega comercializa.

Los vinos jovenes son la gama 9 de Octubre, una gama que los componen un tinto, un rosado y un blanco, después hay una serie de vinos más clásicos como son los Cárcel de Corpa Crianza, Reserva y Gran Reserva y por fin tres elaboraciones más de corte diferente y en dónde la mano de la jóven enóloga tienen mucho que ver en su elaboración y diseño de la etiqueta.

La marca Cárcel de Corpa hace referencia al apellido de un antepasado de los actuales propietarios, Simón de la Cárcel de Corpa, que compró una finca en Rebollar, según se acredita en documento original firmado ante el escribano de la Villa de Requena y que actualmente es la marca por que la bodega quiere ser conocida y que además está muy presente en la redes sociales y el mundo digital.

Los vinos nuevos son Maldita Pandemia y Dame un Beso, Negro, además de un clásico de maceración carbónica todos ellos con el factor común de la uva Bobal. Como todos los demás estos también están adscritos a la DOP Utiel-Requena y quieren adaptarse a los nuevos tiempos utilizando etiquetas y nombres llamativos y cómo no poniendo haciendo unos vinos más descarados y con mucha carga frutal.

Maldita Pandemia es un bobal jóven pero muy fácil de tomar, ideal para el amante de los vinos más atrevidos, es intenso en color y sabor y además en boca es bastante fresco y con mucho carácter, todos sabemos que el nombre hace referencia a tan nefasto año por culpa de la Covid-19. Dame un Beso, Negro es también un bobal de los del tipo madurado en barrica, que está muy equilibrado porque ese paso breve por barrica francesa le confiere una doma de los taninos suavizándolos y dándole al vino notas más amaderadas, pero sin apenas alterar la fruta. El vino es un guiño al marido de la enóloga de origen dominicano y que de alguna manera parece algo transgresor y encaminado a los estantes de los consumidores milenials.

Cárcel de Corpa Reserva y Gran Reserva son vinos de corte más clásico, con un coupage de Tempranillo, Garnacha y Bobal que realizan un a larga crianza en barricas de roble americano y que son el reflejo de un terruño y una viña vieja capaz de dar vinos con frescura y carácter, además de mantener un corte clásico pero que sorprende bastante a los sentidos.

Como final a este artículo he de decir que se pasa un rato estupendo y se disfruta bastante ya que es una visita corta, agradable, se trata muy bien a los visitantes y junto con la cata de vinos se degusta un poco de embutido curado de la zona, lo que es de agradecer enormemente sobre todo si se cata a las 10 de la mañana.

Visitamos la finca y la bodega Casa Lo Alto

Dentro del término municipal y geográfico de Venta del Moro nos encontramos una partida llamada Casa lo Alto, ésta tiene censados 4 habitantes, pero lo que nos interesa a nosotros es conocer la finca, la bodega y los vinos que allí se producen.

Tras el paso por la finca de diferentes propietarios de origen suizo y elaborar vinos muy dirigidos al país transalpino, desde hace 3 años, el grupo Schenk también de origen suizo, ha adquirido está finca para poner en valor el patrimonio vitivinícola y paisajístico que esta finca de 150 ha. tiene junto con la casa situada la colina que domina el paraje.

Al mando del proyecto, Víctor Marqués, enólogo de merecida reputación (Celler del Roure, Murviedro, La Comarcal Viticultores...), que tiene como misión crear el paisaje favorable para el cultivo de las 60 ha. de viñedo que dispone la finca (junto a parcelas de almendros y bosque mediterráneo) y crear vinos de finca poniendo en valor los bobales y garnachas de entre 30 y 80 años de las parcelas más interesantes.


 

Los suelos son fundamentalmente calcáreos con la roca madre casi en la superficie, suelos variopintos, pues hay zonas más arcillosas e incluso arenosas. En nuestra visita nos dimos una vuelta por las parcelas más interesantes, así pues la parcela Rocha Candeal tiene unas garnachas de 45 años sobre suelos arenosos que da vinos muy finos, elegantes y que tienen su máxima expresión en el vino Rocha.

Manzán es un bobal elaborado de la parcela con el mismo nombre y dos parcelas más de la finca, de viñedos de entre 50 y 80 años. Trena es el tercer vino que elaboran con la variedad Tardana y que proviene de una finca cerca del paraje dónde está Casa Lo Alto y que es el testimonio de otra variedad autóctona que también se va a introducir en  la finca en los próximos años. La finca dispone de otras variedades como Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay que, a pesar de cultivarse en la finca, no forman parte de manera directa en el proyecto que lidera Víctor, aunque se les dan otros usos.


 

La bodega está en una nave que dispone de pequeños depósitos de acero inoxidable, también hay diferentes depósitos de hormigón, crudo y vitrificado, fudres de 5000 litros de roble y fudres ovalados de roble austríacos. También dispone de barricas de 225 y 500 litros. El tamaño de la bodega es el suficiente para el proyecto y tres son los vinos que están disponibles. Rocha, Manzán y Trena los pudimos catar en los depósitos y barricas y luego catamos las añadas ya en comercialización.

La casa de la finca está totalmente por dentro reformada y con un aire moderno pero con mucho gusto y hay una gran sala acristalada en la parte trasera, sonde pudimos catar y conversar con Víctor de los vinos.

Trena es el blanco de Tardana de la cosecha 2019 que se elaboró en  barricas de 500 litros, directamente la uva de la prensa a la barrica, donde fermentó y estuvo con sus lías sin battonage ni maloláctica, El vino es muy aromático, la boca es amplia y, aunque le echo en falta un poco más de acidez, está enfocado para acompañar platos de pescados blancos y carnes blancas a la plancha. 

Rocha 2017 es una garnacha muy fina que se elabora en fudres de roble de 5000 litros con un 20%-40% de uva con raspón y luego pasa a depósitos de hormigón para hacer la crianza. Es un vino con poco color, muy elegante en nariz, fino y con notas muy minerales, de gran recorrido.

Manzán 2017 es un bobal de diferentes parcelas con edades entre 45 y 80 años, se utiliza también algo de raspón para su elaboración y hace la crianza en hormigón. Es un vino con bastante capa, muy aromático, notas de frutos rojos, fondo mentolado y en boca muy fino, con apenas tanino y muy mineral.

En bodega también catamos el Trena 2020, aún fermentando en los fudres austríacos, el Rocha 2019 en el fudre y el Manzán 2019 que aún está en el depósito de hormigón. Son vinos que estarán entre el año que viene y el siguiente en el mercado y que ya cuentan con el bagaje de las añadas anteriores, serán diferentes seguro, porque el proyecto de Casa Lo Alto lo que pretende en diferenciar sus vinos, que sean vinos de añada con el proceso más limpio y simple posible para que expresen el paisaje de dónde provienen y se distingan de otros vinos de la comarca Utiel-Requena precisamente por el paraje de donde provienen.

Este proyecto es un valor seguro del que oiremos habar bastante en los próximos años y que hemos empezado a disfrutar ya y seguro que nos sorprenden.






Visita a Bodegas Haya

Situada en la aldea de Los Cojos (Requena) se encuentra la pequeña bodega de la familia Haya Rebolledo, en la dirección del proyecto encontramos a Eloy, proveniente de la familia que desde hace más de 100 años trabaja la tierra y cuida las viñas de donde nacen los vinos.

El espíritu de la bodega está orientado a elaborar vinos, de manera artesanal, poniendo en valor su patrimonio más preciado que son las viñas, algunas de 100 años, de donde se obtienen vinos con un carácter marcado por el terruño y muy francos a la variedad.

El valor de esta pequeña bodega está en la trayectoria que Eloy y su familia sigue cada día desde que se embarcó en su proyecto. Trayectoria basada en cuidar y mantener el viñedo, seleccionar aquellos frutos de las parcelas que más carácter puedan impregnar al vino y trabajar en conseguir que el vino sea de excelente calidad sin tener que intervenir más que lo justo para que en los procesos se cumplan los parámetros enológicos marcados para conseguir el objetivo.

 

La bodega comercializa dos vinos y un cava, y tiene previsto sacar un tercer vino más exclusivo y mucho más elaborado.

Sus tres elaboraciones tienen el nombre de Adriano, nombre que evoca al emperador romano del siglo I d.C. Publio Elio Adriano, y que además en el diseño de la etiqueta viene reflejado por trazos que dibujan un casco y unas columnas romanas, así como otros motivos que dan esa imagen. Las botellas de vino llevan un corcho de calidad y testado para no contaminar con TCA al vino y las cápsulas que recubren el tapón van selladas con cera ecológica de abeja que son menos tediosas de abrir que un lacre que es más duro y difícil de abrir.

Respecto a la bodega, he de decir que es un pequeño espacio donde descansan algunas barricas y también las nuevas de roble español, madera de similares características al roble francés, que es adundante en nuestro país pero que aquí no explotamos de manera industrial como en el país vecino. En estas barricas de este tipo de roble descansa el nuevo proyecto de Bodegas Haya que saldrá pronto al mercado y del que fuimos testigos, se trata de un Bobal de Pie Franco de viñas de 100 años que permaneción es estas barricas de 1000 litros de roble español durante 12 meses y que aguarda a ser embotellado en una botella exclusiva y tendrá que afinarse en botella durante unos meses. Sinceramente y por la cata que hicimos en bodega tendrá un futuro muy prometedor y además es bastante sorprendente.

Los vinos Adriano Macabeo - Chardonnay y Bobal - Merlot tampoco pasan desapecibidos al paladar. El primero de ellos es un vino blanco bastante complejo, proviene de parcelas con suelo calcáreo y se elabora en pequeños depósitos a temperatura controlada. El resultado un vino fresco y muy aromático a la vez que muy gastronómico en boca, destacar la presencia de notas aromáticas muy mediterráneas y gran frescura y mineralidad en boca. Atención a este vino porque sólo se produjeron 2500 botellas de la añada 2019 y es muy sorprendente e incluso adictivo si eres de blancos con personalidad.

El Adriano Bobal-Merlot 2019 tampoco deja indiferente, con 6 meses de barrica francesa y uvas provenientes de Bobal Centenario de Pie Franco y Merlot de las fincas Corralillo, Huerta y Semanero, confieren al vino una delicadeza y a la vez una complejidad difícil de encontrar en vinos de la zona con esta corta crianza. Su producción limitada también lo hace más exclusivo, pues la selección y trabajo en campo y bodega se realizan con mucho mimo y cuidado para obtener un vino que parece de latitudes más septentrionales, encontramos frescura, elegancia y un carácter muy particular.

 


Pendiente de catar el cava Adriano, premiado por la asociación de sumilleres ASVASU en este 2020 y ganador de la Gran Medalla de Oro en 2017 y 2018 en el concurso oficial de PROAVA. Según la crítica es un cava enormemente gastronómico y con unas propiedades organolépticas muy diferentes debido a su cuidada elaboración.

Por último reseñar que también elaboran un vermut, agotado actualmente, pero que si pude degustar en la visita, elaborado con base Macabeo y un mínimo porcentaje de bobal que tiene un carácter especial y muy aromático así como fácil de beber.

Una visita recomendable y un almuerzo con productos de la tierra para repetir, sobre todo por la buena conversación con Eloy y el poder aprender muchas cosas del vino y de la viña.

Visita a la bodega Los Frailes en Fontanars dels Alforins

Situada en pleno Valle dels Alforins, se encuentra la bodega Los Frailes en un enclave privilegiado, su situación es magnífica, pues desde el emplazamiento podemos observar los viñedos que conforman esta finca, que desde hace 13 generaciones es propiedad de la familia Velázquez.

Situada en la antigua casa de los frailes Jesuitas, que fueron expulsados de la península en 1767 por Carlos III, la familia Velázquez la adquirió en subasta pública en 1771 y ahí empezó el proyecto que, a punto de cumplir 250 años, es fiel al respeto por el pasado y por supuesto cuidando del entorno y la naturaleza que es la responsable del fruto que cada año se obtiene en la finca.

 


 La finca está rodeada de viñedo, olivo y almendros y cuenta con unas 162 ha. en total. La elaboración del vino se hace totalmente de manera ecológica, las parcelas van desde zonas más altas hasta el centro del valle y cada una está totalmente controlada a través de procesos de agricultura ecológica y biodinámica.

En general es un terreno totalmente agrícola, de secano y con suelos fundamentalmente calizos, aunque las montañas que rodean a las parcelas son suelos de tipo dolomita que durante su erosión han ido transportando sedimentos hacia las laderas y centro del valle, a todo esto hay que destacar una piedra caliza dura que, a diferentes profundidades en cada zona, permite mantener la humedad en el suelo en los periodos de sequía. Y a su vez la textura franco arenoso y pedregosa del suelo la que permite el drenaje del agua cuando llueve en abundancia.


Visitamos la bodega con Miguel Velázquez, enólogo y principal representante de este proyecto familiar, para entenderlo, la mayor parte de la visita la realizamos en el campo, reconociendo algunas de las variedades, que además en esta época del año nos ofrecía una paleta de colores otoñales que nos hacían capaces de reconocer cada una de las variedades. Ya con las hojas agostadas y en el ciclo de la viña en aletargamiento, reconocimos el cultivo de la viña, con variedades más jóvenes como la Moscatel, Sauvignon Blanc, Viognier y Verdil plantadas en espaldera, reconociendo los suelos, con poca labranza y con presencia de abono, que proviene en parte de los propios hollejos de la uva, excrementos de una cabaña de ovejas que se estabulan en invierno y que pastan por la viña y un aporte extra para enriquecer suelos sin usar ningún químico.

Por otra parte también visitamos viñas de más de 25 años en vaso de Monastrell, estas aún conservaban hojas y racimas, pues es variedad más tardía, en esta zona, más baja que la de variedades blancas había mucha más presencia de suelo calizo y con mucha más cantidad que la zona alta anterior.

Respecto a la bodega antigua, aún utilizada para la crianza de vinos, pudimos ver los depósitos subterráneos de cemento y también una zona de vasijas o tinajas enterradas, que ya no se utiliza pero que son la esencia de las bodegas de la zona, donde antiguamente se elaboraba el vino y se conservaba. También hay diversa maquinaria antigua, así como damajuanas y barricas con procesos de fermentación y crianza experimentales.

 

Respecto a la bodega de elaboración, se trata de una nave alta con depósitos de acero inoxidable y un parque de barricas de diferentes tamaños (225 litros hasta 600 litros) y linea de embotellado.

Tras la visita llegó la cata, catamos 3 vinos de los 13 que comercializan, empezamos por el Blanc de Trilogía de 2019, un vino con Sauvignon blanc mayoritariamente que le acompaña un toque de Moscatel de Alejandría, algo  de Viognier y Verdil, con pequeño paso de barrica. Se trata de un vino blanco muy aromático, predominio de cítricos y fruta de hueso y con amplitud en boca y fácil de beber, es también muy gastronómico y destacaría su frescura.

En cuanto a los dos tintos, el Monastrell de Los Frailes destaca por su frescura y cantidad de fruta que nos ofrece, un vino que tras su fermentación alcohólica en acero inoxidable, permanece en depósitos de hormigón donde realiza la maloláctica y se va afinando hasta su embotellado.


 El otro tinto es una selección especial de Monastrell y Syrah con paso por barrica durante al menos 1 año. Se trata del vino Bilogía en el que se combinan las dos uvas teniendo un aporte de fruta y frescura por parte de la Monastrell y mineralidad procedente de la Syrah, esta combinación da lugar a un vino fresco y a la vez amable y redondo, no encontrando apenas notas de la madera en el vino para poderlo disfrutar de manera más natural y con la máxima expresión de las variedades y el terruño.

Aquí terminamos la visita, pero me gustaría destacar que no teníamos tiempo para más, pero es muy interesante conocer el resto de vinos, sobre todo los vinos de parcelas singulares, ahí podemos encontrar Los Frailes Caliza y Dolomitas, con la diferente expresión de la uva Monastrell con suelos extremos de calizas y roca madre y la Los Frailes Rubificado, donde una uva como la Garnacha Tintorera produce vinos de caracter fresco influenciados por suelos calcáreos ricos en óxido de hierro. En otros capítulos hablaremos de estos vinos que son elaborados en pequeñas producciones, respetando al máximo el origen de la materia prima de tan singular parcela.


Terminaré citando el vino dulce natural After 3 de vendimia tardía, 100% monastrell procedente de una parcela que, si el año lo permite y no se estropea la uva, proviene de realizar una vedimia tardía y recogiendo el fruto ya pasificado que luego se fermentará con racimos enteros, obteniendo un vino delicadamente dulce, con notas pasificadas y algo de tanino, nada empalagoso y perfectamente maridable con foie, quesos curados y frutos secos.

En definitiva una visita muy instructiva de la que se puede resumir que el respeto por la naturaleza y el entorno permite obtener unos frutos de los que elaborar vinos francos, frescos, sabrosos y de mucha calidad, perfectamente ensamblados y presentados para gustos de cualquier paladar.

Anma los vinos de Finca de Chozas Carrascal

Con dos elaboraciones muy especiales, la bodega Chozas Carrascal, lanza Anma Tinto y Anma Blanco, dos vinos denominados de Finca, adscritos a la DOP Utiel-Requena dónde la segunda generación de la familia López-Peidró tiene mucho que ver.

Garnacha y Syrah en el tinto y Garnacha blanca en el blanco son las variedades que Julián y Maria José han elegido para deleitarnos con estos fabulosos vinos. Trabajados a conciencia y con una meticulosa selección en las parcelas de dónde provienen, los vinos Anma tienen un sello personal que los identifica como muy diferentes del resto de elaboraciones de la bodega.

Anma Tinto se elabora en tinas de hormigón tronco-cónico de 10.000 litros donde realizan la maceración y posterior fermentación alcohólica, pasando a fudres de roble francés de 5.000 litros durante 10 meses.

Anma blanco, tras una maceracón pelicular, pasa a fermentarse en depósitos de acero inoxidable en los que permanece de 3 a 4 meses junto con sus lías, para posteriormente relizarán un a crianza en fudres de roble de 5.000 litros durante al menos 6 meses.

Los vinos se presentan en botellas bordelesas de cristal grueso y con unas etiquetas sobrías pero a la vez sugerentes, identificando a la variedad tinta con una etiqueta naranja y el blanco con una etiqueta color arena, ambas con una textura en dorado que parecen representar la cartografía de la finca, con la delimitación de las parcelas y con puntos simulando las diferentes plantaciones de cepas.



En la cata, Anma Tinto 2017, sólo el color rojo picota y su intensidad denotan que estamos, a priori, ante un vino muy poderoso, de capa muy alta y una lágrima bastante densa. La nariz es intensa, fruta roja compotada, como cerezas, grosellas e incluso arándanos muy maduros, es cierto que también hay un fondo especiado, con recuerdos pimienta negra, también hay notas de mina de lápiz, pero siempre predominando la fruta. 

La evolución en copa es pausada, pero nunca deja de perder peso la fruta a pesar de que aparecen también balsámicos que hacen del vino complejo y elegante. 

En boca nos sorprende, porque a pesar de sus 14'5% de alcohol, entra con redondez y finura, es amplio, se notan los mentolados, el postgusto es largo y tiene una profundidad que permanece recordando esos aromas secundarios como los especiados y tostados. Estamos ante un vino muy mediterráneo con un corte que recuerda a vinos de la Provenza francesa, pero indiscutiblemente con un terroir muy nuestro, como es el de Requena, donde se ubica la parcela.

Anma Blanco 2019 se nos muestra con un color blanco con reflejos dorados, con bastante glicerina y que a copa parada nos va contando sensaciones mas dulzonas, con recuerdos a flores blancas de jardín mediterráneo, presencia de cítricos y sobre todo ese final de fruta de hueso, apenas se notan tostados, fruto de la crianza en madera.

Nos sorprende en boca por su cremosidad y frescura, tiene estructura y perfectamente nos puede acompañar pescados e incluso carnes a la brasa poco magras, pues su paso por boca es limpio y refrescante. En el postgusto permanece bastante presente y nos da notas de terruño con un final algo salino.

La conclusión es que estamos ante dos perfectos anfitriones en la mesa que nos pueden acompañar en platos contundentes, Anma Tinto, y también ligeros, Anma Blanco, e incluso combinar aperitivos y segundos contundentes sin perder la esencia de vinos mediterráneos y a la vez elegantes. Perfecto el trabajo en bodega y muy recomendables para los amantes de vinos complejos y disfrutones.


Cubet 2017 pura Macabeo de Bodegas Vinya Alforí

 Hace unos meses, y el fase de desescalada conocimos la existencia de una elaboración de la bodega Vinya Alforí, que dirige Vicent Penadés Nadal. Con un curioso nombre conocimos Cubet, un vino blanco de cuidada elaboración cuya única variedad, la Macabeo, nos resultaba curiosa, ya que por el aspecto de la botella y cuidada presentación nos invitaba a conocerlo.

La bodega de Vicent Penadés, situada en la finca "Cal Peller", se sitúa en el término de Fontanars dels Alforins, y dispone de varias parcelas con viñas entre los 25 y 60 años, con un clima mediterráneo de interior y suelos pobres de baja profuncidad, unido al matrial del mismo, hacen que el cultivo de la uva produzca una sigularidad característica que influye de manera ideal para la producción de vinos de calidad.

 

De una zona concreta de la parcela de Macabeo con características muy especiales (la única de uva blanca de las parcelas con viña) sale Cubet. El vino se fermenta, a temperatura controlada en depósitos de hormigón, con el objetivo de potenciar aromas varietales y fermentativos. Tras la fermentación, el vino reposa en depósitos de hormigón durante unos 18 meses para seguidamente que se acabe de asentar en botella, donde permanecerá unos 12 meses más.

La denominación Cubet es un término que se acuña por la forma de los depósitos de hormigón donde se elabora el vino, de forma cuadrada, y que se hace referencia en el nombre original de la bodega de la finca Cal Peller en el siglo XIX.

Hemos realizado una cata organoléptica del mismo y encontramos que Cubet 2017 Macabeo  es un vino de color amarillo pajizo y reflejos dorados, con bastante glicerina y muy limpio y brillante. Los aromas son bastante significativos, así pues la fruta de hueso como el albaricoque y la nectarina definen los aromas primarios del vino, encontrando notas cítricas y de hinojo recién cortado conforme se va aireando en la copa. La entrada en boca es untuosa, muy amplia y fresca, el postgusto es bastante largo y predominan recuerdos de albaricoques maduros y ciruelas blancas.


Datos de la Bodega:

Clos de Lôm Isidra 2018, un tinto con raíces singulares

Las grandes historias se hacen con pasos pequeños pero firmes, y la de Clos de Lôm, la finca que está en el centro de la revolución de los vinos de la DOP Valencia desde Fontanars dels Alforíns, acaba de dar otro en la misma dirección con su nuevo vino Clos de Lôm Isidra 2018 que sale al mercado con la llegada de septiembre. 

Se trata de un tinto en el que domina la garnacha junto al tempranillo fruto de la cosecha 2018 y que ha estado doce meses en barricas nuevas de roble francés y americano. 

Seleccionaron una decena de parajes para escoger los que mejor se adaptarían al envejecimiento y el resultado es un vino con carácter, potente y con toda la frutosidad de las variedades, según destaca su creador, Pablo Ossorio, director técnico de Clos de Lôm

Homenaje a las mujeres de la familia 

Los propietarios han vuelto sus ojos a la historia de la familia para bautizar un vino con el nombre de Isidra, bisabuela de la generación actual. Una mujer singular cuyo nombre se repitió en varias generaciones, lo que nos dice mucho de su importancia en la saga y de la impronta que dejó en todos ellos. 

Este Clos de Lôm Isidra sirve también a la bodega para hacer un homenaje a todo el trabajo silencioso de las mujeres de esta familia enraizada en Clos de Lôm desde el siglo XIX. Fueron principalmente ellas las que nunca cortaron los lazos que les unían con las tierras de los Alforíns y las que, en momentos de incertidumbre, hicieron de la finca un auténtico fortín de supervivencia y, a la postre, unión familiar. 

La Isidra que da nombre al vino tuvo que dejar la ciudad Alicante durante la Guerra Civil. Joven viuda, con tres hijos y en plena guerra, decide armarse de valor y volver los ojos hacia la finca de Fontanars donde había pasado muchotiempo de su infancia y juventud. Y si la juventud es la patria de las personas, para Isidra estaba clara que allí estaba la clave de los valores que les haría salir adelante. 

Con el coraje que tenía, más el que le inculcó aquel triste pasaje de nuestra historia, pasó la guerra en aquella finca viviendo de la tierra. Las uvas, el vino, el cereal, hasta los huevos de sus gallinas sirvieron para convertir en dinero y sustento con que sacar adelante a sus tres hijos.

 Clos de Lôm hoy se ve como un caso de éxito, pero la trastienda esconde un trabajo continuo, fruto de la valentía de personas como Isidra que dieron prioridad a la tierra, al paisaje y a unos viñedos que siempre sobreviven a sus plantadores. 

 


 

Isidra 2018, un tinto con carácter   

El Clos de Lôm Isidra 2018 es una nueva vuelta de tuerca sobre las variedades autóctonas que se cultivan en la finca de Fontanars. La garnacha, típicamente mediterránea, aporta el carácter mientras que el tempranillo compensa la acidez y ayuda a la evolución en el roble y, más tarde, en la botella.


La vendimia, muy escogida aprovechando la gran variedad de suelo y orientaciones de los parajes de la finca, se hizo en las primeras horas de la mañana, cuando el rocío todavía brilla en las uvas y antes de que el sol active la oxidación de los mostos.


La uva, una vez recogida, se macera en frío durante siete días con remontados de gas comprimido y luego se fermenta en acero. La maloláctica se hace en depósitos y con la selección de cultivos de las acterias lácticas que realiza la bodega.


El final del proceso es un envejecimiento de un año en barricas nuevas de 300 litros, compaginando roble francés con americano y separando también por variedades para el coupage final que termina afinándose en botella unos meses antes de salir al mercado.

Cata


La cata arroja un color rojo de capa alta intenso y vivo, con aromas potentes e intensos donde se combina la fruta roja madura con la madera nueva de roble. Es un vino elegante, aterciopelado, con buen equilibro de paso de boca y taninos maduros muy bien integrados. Es largo en boca y se puede consumir con carnes rojas, pato confitado, carnes de cerdo a la brasa, guisos, cordero y quesos curados.

El Clos de Lôm Isidra está llamado a asentarse entre los grandes tintos de guarda de la Comunitat y a engrandecer aún más los tintos el suroeste de la provincia de Valencia.

Barón de Valls Ice, la novedad de Bodegas Vicente Gandía

Una gama de vinos espumosos diseñada para consumir con hielo, creando así una nueva experiencia para el consumidor. Permitirá redescubrir la manera de beber vinos espumosos, los consumidores quieren nuevas experiencias y estos productos son el ejemplo perfecto para sorprenderlos. Unos espumosos que superarán las expectativas en este mercado tan cambiante.

 

Esta gama está formada por dos vinos espumosos:

Barón de Valls Ice Blanco es de burbuja fina y crujiente. Se caracteriza por tener un color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz muestra aromas de manzana verde y frutas blancas con matices de flores blancas y bollería. En la boca tiene una acidez balanceada que sostiene un sutil fondo de frutas blancas y flores.

Barón de Valls Ice Rosado es burbuja fina, brillante y refrescante. De color rosa pálido con aroma de fresa silvestre con matices de pétalo de rosa. En boca despliega una acidez equilibrada, un buen paso de boca con un final que recuerde a frutos rojos.

 



Barón de Valls Ice no pierde sus burbujas al entrar en contacto con el hielo, es decir que no se necesita enfriar con antelación a su consumo. Es perfecto para días calurosos y por su composición es perfecto para la coctelería, sin perder sus burbujas. Una vez servido en la copa tarda mucho más en perder el frío.

Sierra Norte elabora cava valenciano y presenta su primer cava Pasión

Pasión Cuvée Brut Nature es el nombre del primer cava presentado por Bodega Sierra Norte, que se lanza a su elaboración tras 20 años centrada en la producción de vino. Este paso era muy deseado y se ha podido dar gracias a la adquisición hace cinco años de 30 hectáreas de viñedo adscritos a la Denominación de Origen Cava, que recoge las variedades Chardonnay, Macabeo, Xarel·lo, Pinot Noir y Garnacha, y que se encuentra rodeando su nueva bodega en Calderón, aldea de Requena.

 

Pasión Cuvée Brut Nature es un cava ecológico y vegano, que en cata es aromático y muy afrutado, con notas de melocotón, cítricos y bollería fina. Es expresivo, elegante, fresco y cremoso a la vez. En su elaboración se le ha dado nueve meses de crianza en botella.

 

Este primer cava dará paso a otros dos en los próximos meses, ya que para octubre se prevé la presentación de Pasión Cuvée Reserva, con más de 15 meses de crianza, y en marzo de 2021 llegará Pasión Cuvée Rosado, elaborado con las variedades Pinot Noir y Garnacha.

Toda esta nueva familia de cavas se enmarca en la reconocida marca de vinos Pasión, una de las más exitosas de Sierra Norte, con el constantemente premiado Pasión de Bobal como principal representante.

 

“Teníamos muchas ganas de meternos de lleno en la elaboración del cava y aquí estamos con esta propuesta que en las primeras catas con clientes está gustando mucho. Que nuestros cavas sean ecológicos y veganos también resulta un valor añadido, ya que no es habitual, y el mercado, tanto nacional como internacional, lo recibe muy bien”, afirma Manuel Olmo, enólogo y gerente de Bodega Sierra Norte.

 

Con la entrada en la elaboración de cava, Sierra Norte amplía a cinco las denominaciones de origen con las que trabaja, siendo una de las bodegas valencianas que más territorios abarca, ya que además de la citada DOP Cava, también elabora vinos de las DOP Utiel-Requena, Valencia, Jumilla y Alicante, y de la IGP Vino de la Tierra de Castilla. En todas estas zonas la bodega cuenta con viñedo propio y pequeñas bodegas de elaboración, que ha ido incorporando para poder trabajar con uvas autóctonas de estas áreas.

Vicente Gandía reinventa la bobal de la mano de José Hidalgo

Bobal Blanco y Bobal Negro son las dos nuevas creaciones de Bodegas Vicente Gandía, viticultores desde 1885. Este proyecto es el primero llevado a cabo íntegramente por Pepe Hidalgo, nuevo Director Técnico de Bodegas Vicente Gandía. Hidalgo, proviene de una larga saga de enólogos y tiene una dilatada experiencia en maximizar la calidad de la Bobal, la variedad autóctona de la zona Utiel–Requena. La combinación de prácticas muy cuidadosas en el viñedo con la poda verde y prácticas de riego restringido contribuyen a que esta uva produzca vinos realmente excepcionales.

José Hidalgo ha creado 2 maravillosos vinos: Bobal Blanco y Bobal Negro. Ambos vinos bajo la denominación de origen Utiel – Requena, unos vinos premium e innovadores de producción limitada en la que se han cuidado todos los detalles. Con una presentación de lujo y un diseño exclusivo en el que se ha utilizado una botella única, esta gama de vinos conseguirá llegar a satisfacer los paladares más gourmet ya que se trata de un vino destinado a la hostelería. Al mismo tiempo logra conectar con los nuevos códigos de comunicación que demanda el consumidor actual.

Hidalgo destaca: “Bobal Blanco, es blanc de Noirs, la primera producción a nivel mundial de esta variedad de uva tinta. Un vino con un carácter único y con un equilibrio que estoy seguro que sorprenderá. Bobal Negro es un vino con una gran complejidad, genial para disfrutar ahora, aunque a su vez estas características lo harán mantenerse a gran nivel durante muchos años. Es un vino tinto que a través de las prácticas cuidadosas en el viñedo logra una gran concentración”. 



Bobal Blanco ha sido elaborado con uvas tintas de la variedad Bobal. Para ello se ha recolectado a mano y se ha prensado entero, obteniendo un rendimiento de prensado por debajo del 45%. Ese mosto se ha dejado en frío con sus lías durante 3 días para absorber el ligero color extraído y se ha fermentado tras trasegar los limpios a 14ºC. Una vez mediada la misma se ha acabado de fermentar el vino en barricas de roble americano.

Este vino es de color amarillo con fondos grises y rojizos. Aroma de fresa silvestre, flores blancas y fruta blanca madura. En la boca presenta una acidez integrada, refrescante con un final largo que recuerda a fruto del bosque.

Bobal Negro se ha elaborado con una selección de uvas de Bobal procedentes de viñedos de la zona alta de Utiel Requena. Con rendimientos inferiores a 1 Kg por cepa, se ha vendimiado a mediados de Octubre. Se ha realizado una maceración pre-fermentativa a 3ºC durante 4 días y se ha fermentado a 26ºC permaneciendo con sus pastas 10 días más. Un 50% del vino ha realizado la fermentación maloláctica en barrica y el conjunto ha descansado 12 meses en barrica de roble francés de tostado ligero.

Un vino rojo intenso, con ribete violáceo y lágrima densa. Aroma de retama, fruto rojo y caramelo inglés con ligeros matices de ahumados. En la boca es rotundo, llena la boca dejando sensaciones de roble.

Esta gama de vinos estará disponible en el canal de Hostelería, en tiendas especializadas y en la tienda online de la bodega www.vicentegandiashop.com